Nidificación: La hembra construye nido somero de hojas secas y caña, revestido con pelos, hierba y a veces plumas, oculto entre vegetación ribereña; pone, de mayo a julio, 5 ó 6 huevos, verde claro u oliváceo, bien moteados de pardo-grisáceo claro; incubación, sobre todo por la hembra, unos 13 días; los pollos, cebados por los dos sexos, vuelan tras unos 14 días; a veces dos crías.
Identificación: Pardo oscuro por encima, marcadamente listado; obispillo leonado; lista superciliar clara; partes inferiores blanco-amarillentas; sexos iguales.
Buenas tardes Teo. Aqui tambien está la tarde muy desapacible hace bastante aire, ¡bamos que no apetece salir de casa!. Un saludo.
Muy buenas Jose, mira aquí ya hace un momento empezó a llover, lo malo que esta noche es la fiesta esa de Alowei, y en la plaza dan chocolate y dulces, y como este así creo que se fastidiara, seria una pena pero nosotros no podemos hacer nada, pàsalo bien
saludos
Puede haber varios nidos uno cerca del otro, normalmente a poca altura, entre ortigas o plantas ribereñas y rara vez a más de un metro del suelo. Su nido es uno de los más accesibles entre las víctimas que escoge el cuco hembra para parasitizar.
Este pájaro no muestra una especial preferencia por carrizos, sino que se encuentra en cualquier espesura. Puede hallarse por cualquier lado que tenga maleza, entre arbustos y setos más o menos cerca del agua, y más raramente en lugares arbustivos lejos del agua.
En la excitación del cortejo, el macho canta a veces durante un vuelo «arriba y abajo», con alas trémulas y cola extendida.
El Carricerín Común es un buen imitador y a menudo introduce notas del canto de otras aves en su apresurado revoltijo, que puede emitir desde el interior de una maraña de arbustos, desde un posadero descubierto o en breve vuelo.
EL CARRICERIN COMÚN:

La regla de que los pájaros pequeños y parduscos se descubren por sus cantos muy melodiosos tiene una ligera excepción en el Carricerín Común. Su canto es un vigoroso batiburrillo de notas mezcladas, algunas dulces, pero la mayoría roncas y raspantes.
Nidificación: Nido en cavidad, sin forro o recubierto con escasas briznas de hierba y plumas; puesta, en mayo, de 4 a 7 huevos blanco puro; incubación, por los dos padres, de unos 19 días; los pollos, alimentados por ambos padres, vuelan tras unos 28 días.

Alimentación: Grandes insectos, pequeños reptiles, batracios, mamíferos.

Hábitat: Bosques.
Identificación: Verde azulado claro; dorso rojizo vivo; rémiges negras con base azul ultramar; cola azul con rectrices centrales pardo-verdoso y externas manchadas de negro en la punta; jóvenes más apagados, pardo-verdosos con rectrices externas sin mancha negra en la punta.
Su belleza no la libra de la persecución humana, que en muchas ocasiones causa destrozos en esta especie, debido a la facilidad de localización, consecuencia de sus costumbres.
Al recorrer en verano las llanuras arboladas del centro y sur de España, una brillante y coloreada ave atrae rápidamente nuestra atención: es la Carraca que, con sus vivos tonos azules y acastañados, más parece un elemento de la avifauna tropical que un habitante del continente europeo.
Al borde de los bosques, en las grandes alamedas bordeadas de árboles viejos o cerca de los espacios abiertos en la llanura, no es raro ver varias parejas de carracas que se establecen cerca unas de otras. Esta costumbre ha inducido a aventurar, erróneamente, la existencia de colonias, pero no existe tal en esta especie.
El ardor desplegado por el macho durante su magnífica parada nupcial, en la que se lanza hacia el cielo, voltea y hace piruetas, incita bien pronto a la hembra a comenzar la puesta.
CARRACA:

En cuanto llegan a sus zonas de cría, las parejas de carracas se dedican a buscar la cavidad donde construirán su nido. El hueco de un árbol, la cavidad de un roquedo, un talud o un agujero en un muro son sus lugares predilectos.