Mulay Ismail Es Semin (1646-1727), sultán alawí de Marruecos entre 1672 y 1727 ha pasado a la Historia además de por su sobrenombre de Mulay El sediento de sangre, por su numerosa descendencia.
Mulay Ismail Es Semin
Parece ser que conoció el invento cuando en el año 1783 visitó Europa, y más concretamente París, para firmar la Paz de Versalles, en la cual Gran Bretaña renunciaba a las colonias estadounidenses y reconocía la independencia de éstas.
Al parecer fue el famoso científico estadounidense Benjamin Franklin (Boston, 1706-Filadelfia, 1790) quien introdujo por primera vez una bañera en los Estados Unidos.
Benjamin Franklin
Es sin duda la canción infantil más popular en España desde la época de la Colonia. La canción pasó a nuestro país por influencia directa de los Borbones. Aquí, se hizo de nuevo popular, sobre todo entre las niñas que la utilizaban para acompañar al juego de la rayuela.
Dicha nodriza acunaba al infante entonando la canción, cosa que hizo mucha gracia a los reyes y miembros de la Corte, convirtiéndose en la canción más cantada en el palacio de Versalles.
La canción que rápidamente había caído en el olvido popular francés; fue sin embargo rescatada por el azar, y por la nodriza del delfín de Francia que había sido contratada por María Antonieta, que era la mujer de Luis XVI.
La canción “Mambrú se fue a la guerra”, se dice que fue compuesta por los franceses durante la guerra de la Independencia, al dar por muerto a tan fiero enemigo. Los primeros en cantar la canción fueron los soldados franceses, pasando así a ser de dominio público. El nombre de Mambrú se debe a la difícil pronunciación para los franceses del apellido Marlborough.
Y es que parece ser que la vida matrimonial de los Duques de Marlborough no era muy satisfactoria.
- “tomadla Milord, que el cualquier caso saldréis ganando”.
A lo que el perspicaz doctor respondió:
- ¡Que me cuelguen, si esta medicina no te hará sanar
Cierto día, Mambrú (nuestro Duque de Marlborough), se encontraba enfermo. Su esposa, la duquesa de Marlborough se empeñaba en hacerle tomar una medicina de sabor increíblemente desagradable, que le había recetado su médico, el doctor Carth. En vista de que no era capaz de hacérsela tomar exclamó la señora:
Parece ser, que no sólo la avaricia fue la única herencia que se trasmitió durante generaciones, ya que Winston, con su tenacidad y habilidad hizo del suelo británico un fortín irreductible y se convirtió en una pesadilla para Hitler, como su antepasado John lo había sido para los franceses.