En 1991 la Unión Europea adoptó las primeras medidas para prevenir la infección por anasakis.
Situación en España
Los signos clínicos que se originan son dolores abdominales, nauseas, vómitos y diarreas, además de posibles reacciones alérgicas.
Cuando se consume pescado parasitado crudo, marinado o poco cocinado, las larvas pueden pasar al hombre y provocarle la infección anisakiosis.
El ser humano es sólo un huésped accidental del anisakis.
Entre otros, se puede encontrar en el bacalao, la merluza, el jurel, la sardina, el boquerón, el salóm, el arenque, el bonito, la pescadilla, el rodaballo, la sepia o el calamar.
Las larvas del anisakis parasitan el tejido muscular y las vísceras de multitud de especies y cefalópodos que habitan mayoritariamente en aguas frías.
Los anasákidos pertenecen a la familia 'Anisakidae' y las especies con mayor implicación en las infecciones parasitarias en humanos son 'Anisakis simplex' y la 'Pseudoterranova decipiens'.
Presencia en especies marinas y en el ser humano
Estos sistemas tradicionales no permitían analizar las especies muy grandes ni se aplicados a productos procesados.
Los métodos utilizados hasta ahora para la detección de larvas de anisákidos eran el examen visual, la trasluminación y la digestión por jugo gástrico artificial.
Los resultados del estudio se han publicado en el último número de la revista Food Control.
El método se basa en técnicas moleculares y es un método rápido y eficaz que permite la detección del parásito en el pescado aunque se encuentre en cantidades muy bajas (0,05pg), según Montserrat Espiñeira, una de las investigadoras del área de Biología Molecular y Botecnología de ANFACO-CECOPESCA.
Un nuevo método descubierto por científicos españoles permite detectar el parásito anisakis en todo tipo de pescado, desde un ejemplar entero, fresco o congelado, hasta conservas y 'surimi', el pescado procesado en barritas que da color y sabor a nuestros platos.
Es un método rápido y eficaz y supera las limitaciones de métodos anteriores