Aún así, no le van a la zaga núcleos como Almagro, Villanueva de los Infantes, Molina de Aragón, Campo de Criptana y tantos otros rincones y lugares que ofrecen al viajero un sitio donde reposar su cuerpo y descansar su mente bajo la vigilancia de Sancho, el mejor de los escuderos conocidos, cuyo espíritu deambula aún por estas tierras acompañando a su señor.
Además, el devenir histórico ha dejado importantes rastros en forma de magníficos conjuntos histórico-artísticos, algunos de ellos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO: el multicultural Toledo y la mágica Cuenca.
Esto es una consecuencia del modo de repoblación que se empleó durante la Reconquista, etapa histórica que ha dejado amplias repercusiones sobre el territorio.
Su más de un millón setecientos mil habitantes se distribuyen en cinco provincias, Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Toledo; aunque la organización de los núcleos de población es muy dispar, siendo pequeños y numerosos en el norte y de mayor entidad y menor número en el sur.
A pesar de haber sido considerada como tierra de paso, siempre ha mantenido un grado de ocupación antrópica de cierta importancia, como lo demuestran los abundantes restos de asentamientos de diferentes culturas, conformando un rico patrimonio histórico y artístico aún no conocido en su totalidad.
Su poblamiento

Se trata de una vasta región que ocupa la Submeseta Sur con una extensión de 79.226 kilómetros cuadrados, lo cual la sitúa como la tercera región española en cuanto a superficie.
Sus ríos

Dos ejes fluviales la surcan de Este a Oeste: el honorable Tajo y el escurridizo Guadiana, a los que hacen compañía el Júcar y el Segura, que drenan el Este de la región hacia el Mediterráneo.
Los paisajes que regalarán los ojos del viajero son tan diversos que pueden ir desde los Volcanes del Campo de Calatrava hasta las áridas pseudoestepas del Sureste de la región, pasando por complejos hidrográficos tan singulares como las Lagunas de Ruidera o las Tablas de Daimiel.
Así, podremos disfrutar de los venerables Montes de Toledo, la misteriosa Serranía de Cuenca, la atractiva Sierra de Alcaraz, las agrestes Tierras de Ayllón o del histórico Valle de Alcudia.
No menos importancia poseen sus montañas que, aunque relativamente poco elevadas, acogen una riqueza y variedad geológica, geomorfológica, hidrográfica y biogeográfica singular.
La Gran Llanura de la Mancha, acaso la comarca natural más homogénea y extensa del país, es la que configura el núcleo central y el soporte físico de ese sueño genial que Cervantes nos legó hace ya casi 400 años.
Sus paisajes

La diversidad y la heterogeneidad en el paisaje son la norma que reina en la geografía de esta región.
Asombrosa variedad

Castilla-La Mancha se va transformando a lo largo y ancho de su extensión y ofrece al visitante la posibilidad de disfrutar de uno de los mayores y más espectaculares territorios donde se dedica una gran superficie a parques y reservas naturales. Aquí se suceden ecosistemas singulares que invitan a recorrer rincones sorprendentes, conservados casi vírgenes: Lagunas de Ruidera, Alto Tajo, Tejera Negra, Tablas de Daimiel, Cabañeros, Hoces del Cabriel...
Enclavada en el corazón de la Península Ibérica, Castilla-La Mancha acoge el hogar del más arrojado y famoso caballero: Don Quijote de la Mancha, principal embajador de una tierra desconocida, que oculta una sorpresa en cada rincón, en cada sierra, valle o llanura.
Yo ya tengo hasta casi recogido.