Han jugado al futbol hoy tus chicos?
No ha sido el del otro pueblo.
Vale, entonces te perdono aún con mejor ganas.
Bueno si es por eso estás perdonada. No habrá sido el del otro pueblo?
No ha sido el del otro pueblo.
Hasta luego.
A más dormir, menos vivir
Sin embargo, la sociedad actual tiende a mostrar más paciencia y compresión hacia estas personas, ya que el número de oportunidades ha aumentado. Además, el que alguien sea un “borrico” no obliga a que sea excluido, cosa que antiguamente si sucedía.
Por ello, es absurdo emplear esfuerzo y energía en obtener resultados de alguien así. De esta manera, el refranero sentencia que a una persona burra, no hay que darle más que alfalfa, es decir, lo mínimo.
Este refrán indica la imposibilidad de obtener provecho de alguien que no quiere. Una persona que sea completamente ignorante y no quiera cambiar, nunca lo hará.
A los borricos: Alfalfa ¡.
Vemos así que no siempre el saber popular es acertado, puesto que estas prácticas violentas entre los géneros deben ser erradicadas y condenadas socialmente.
El refrán es reflejo de esto, comparando el trato que debe darse a una mujer con el dado a una bestia poco obediente, a la que solo se la puede someter a palos.
El abuso de la fuerza del hombre, no hacía más que encubrir la propia debilidad, los cuales muchas veces pagan sus frustraciones con sus “compañeras”.
Por suerte, en algunas culturas, la igualdad entre hombres y mujeres es un hecho, o al menos se intenta.
Lamentable muestra de cómo han sido las relaciones entre hombres y mujeres durante siglos, y continúan siendo en algunas partes.
A la mujer y a la burra, ¡zurra ¡.