Entre los más de cincuenta títulos que ha publicado se cuentan: El camino (1950),
Una segunda, en la que depuró su lenguaje dotándolo de gran agilidad, percepción y sencillez; y una tercera, en la que el escritor se sumergió en un mundo más simbólico, singular y personal, de planteamientos más complejos, para desarrollar temas como la deshumanización del hombre contemporáneo y la crítica de la literatura desde la propia literatura, utilizando para ello los más variados recursos de la experimentación novelística.
En cuanto se refiere a su técnica y estilo, los estudiosos de la obra de Delibes distinguen varias etapas: una primera, caracterizada por la abundancia de descripciones y la utilización de unos esquemas narrativos marcadamente tradicionales.
La defensa de la naturaleza y el arte de la caza han sido, además, dos pasiones que le ocuparon a lo largo de toda su vida.
Escritor y hombre apasionado
Según sus palabras, "una novela requiere, al menos, un hombre, un paisaje, una pasión"; sin ellos, decía, "no puede haber una novela".
Como creador, Delibes se encontraba dentro de la línea de escritores para los que la novela debía ser de alguna manera un reflejo de la vida.
Posteriormente reconocería que fue este primer galardón el que le impulsó a escribir.
Era el año 1948, Delibes contaba entonces 26 años, y en ese momento se decidió a iniciar la que habría de ser una brillante carrera literaria.
Durante varios años dirigió el diario 'El Norte de Castilla', y precisamente estando en el periódico recibió la noticia de que había resultado galardonado con el Premio Nadal por su obra La sombra del ciprés es alargada.