Muchas gracias FG. Espero que te recuperes enseguida, para poder continuar con nosotros más aún. Sabemos que nos lees, pero falta que vuelvas a escribir.
hola mmj, buenos dias, veo que te dan el pesame
mmj. Te acompaño en el sentimiento, como igual me uno a toda tu familia. Ánimo. Un saludo.
Muchas gracias FG. Espero que te recuperes enseguida, para poder continuar con nosotros más aún. Sabemos que nos lees, pero falta que vuelvas a escribir.
Buenos días Albares y amigos de Albares. Un saludo para todos.
buenos dias fg, un saludo
A todos gracias por recordarnos. Sabéis que os seguimos.
mmj. Te acompaño en el sentimiento, como igual me uno a toda tu familia. Ánimo. Un saludo.
Buenos días Albares y amigos de Albares. Un saludo para todos.
JA, está flor de la pasión es de tú jardin? Si es así, no me estraña que siempre nieve por tú casa.
Luego continúo.
Sin embargo, durante el primer concilio de Nicea, celebrado entre el 20 de mayo y el 25 de julio de 325, fue el Emperador Constantino el que propuso la adopción de la cruz como símbolo oficial de la religión cristiana; y así es hasta ahora.
Constantino I el Grande (Naissus, 270/288-Nicomedia, 337), Emperador romano, tuvo la aparición de una cruz con una inscripción que decía, “con este signo vencerás”. Tras su gran victoria sobre Majencio en el puente Milvio (312), consideró que ese símbolo iría en sus estandartes.
Si por el contrario, se trataba de un reincidente, perdía la vida, con total seguridad en la hoguera y el peto con la cruz amarilla se colocaba en la casa del difunto hereje, para que todos supieran que los que allí habitaban eran de su familia, pese a que fueran los mejores cristianos de la localidad.
Los herejes fueron siempre tratados por la Inquisición de manera implacable. Durante el siglo XIV los que habían sido condenados la primera vez como herejes, salvaban generalmente la vida, pero debían llevar siempre un peto con una cruz amarilla por delante y otra por detrás para que todos tuvieran presentes su condición de herejes
La Inquisición podía condenar a cualquiera susceptible de herejía pese a que ya estuviera muerto. En caso de confirmarse la sentencia, los restos era exhumados para pasar a formar parte de la leña de la primera hoguera en la que se quemara al siguiente hereje de aquella localidad. Sin duda alguna, el que ya estaba difunto, afortunadamente no sufría el tormento de su acompañante de hoguera.
En la Antigüedad la flagelación era una práctica ritual iniciática de algunas religiones. En Roma era un rito para invocar la fecundación de las mujeres de los lupercos. Además, la flagelación y la fustigación se han adoptados en terapias médicas desde tiempos antiguos con dispares resultados.
El Napoleón fue una moneda francesa de oro, equivalente a 20 francos, acuñada entre 1805 y 1815 con el busto de Napoleón Bonaparte, de ahí su denominación. Posteriormente, y con el mismo valor que la anterior, el Napoleón volvió a ser una moneda de oro, acuñada esta vez por Napoleón III, pero como no, con su cara.