Huraño, amargado y con mala cara, Bestia se enamora de Bella quien, poco a poco, corresponde tan característico amor. Nada mejor para enseñarle a los niños que la belleza está en el interior.
Es bella, la más bella y su nombre, claro está, es Bella. Recuerda a las princesas más clásicas de Disney, porque es alegre, amable, buena y guapa, además de delicada. Pero en esta ocasión el príncipe del cuento es un monstruo. O, al menos, lo seguirá siendo hasta que le den un beso de amor.
Bella, 1991
Pero con magia todo lo arregla Disney, y al poco Úrsula, la malvada bruja de este cuento, le concede piernas a cambio de su bella voz. Pero el favor a punto está de costarle el chico y la vida, aunque al final, como siempre, todo acaba bien.
Nace casi 40 años después, y el cambio en la mujer se nota en la película. Ariel es rebelde, desobedece a su padre, el Rey Tritón del mar, y se enamora de un humano. Algo un poco complicado teniendo en cuenta que es una sirena.
Ariel, 1989
Bueno... adios.
Hasta luego PAT, acaba pronto los deberes y nos haces compañía.
Ésta cae en un profundo sueño y toda su corte la acompaña. El único capaz de despertarla es un guapo príncipe. Aunque tarda cien años en llegar...
Quizás por Aurora no te acuerdes de ella. Pero es que la Bella Durmiente tenía nombre propio. En su 16º cumpleaños se pincha con un huso, cómo no, depositado por una bruja malvada y envidiosa de la belleza de la princesa.
Bueno... adios.
Adiós.
Aurora, 1951
Bueno... adios.
Pues estás tardando un montón.
Esque tengo muchos.
Allí perderá su zapatito de cristal, y el enamorado se dedica a buscarla por todo el reino. Al final, como siempre, todos felices y comen perdices.