La muerte de Yootha Joyce, presa del alcoholismo, en 1989, acabó con la serie.
Definitivamente, ha pasado ya a la historia de las comedias televisivas, como una de las más divertidas, gracias a los bien trabajados guiones, y a la soberbia actuación de sus protagonistas.
Los Roper, fueron extraídos de una serie anterior, llamada "Un Hombre en casa", que también gozó de gran popularidad en aquellos años.
Pronto, las torpezas y mala educación de George, sacarán de quicio a sus vecinos Jeffrey y Ann Fourmile, y su pequeño hijo Tristam, interpretados por Norman Eshley, Sheila Feam, y Nicholas Bond-Owen,
De pronto, el matrimonio Roper se ve obligado a dejar su casa situada en un humilde barrio obrero, al ser objeto de una expropiación, y así se trasladan a Hampton Wick, una zona residencial, donde Mildred espera mejorar su status social mezclándose con gente de mayor categoría.
Mildred, decepcionada por el nulo afecto que su marido le dedica, se dedica a fantasear con sus exacerbados aires de grandeza, y sus frustraciones sexuales.
George, es un tipo vago, torpe y grosero, que no duda en ridiculizar a su mujer en cualquier ocasión
George (Brian Murphy), y Mildred (Yootha Joyce), eran Los Roper, y encarnaban el ejemplo del matrimonio mal avenido, en el que los cónyuges, no tienen absolutamente nada en común, excepto los continuos reproches que se lanzan, pero que siguen aguantándose durante años.
Desde 1976 a 1979, la productora británica Thames, produjo ésta divertidísima comedia, que se emitió a lo largo de 38 episodios.
LOS ROPERD (George y Mildred)
Jinks, desolado por su marcha, acude en su busca y les ruega lloriqueando que vuelvan a casa... y a sus cotidianas persecuciones. Al final, deciden que también añoran los escobazos que les propina su inefable perseguidor, y regresan felices a su agujero.
Yo algunos me los sabía de memoria.
Jinks, desolado por su marcha, acude en su busca y les ruega lloriqueando que vuelvan a casa... y a sus cotidianas persecuciones. Al final, deciden que también añoran los escobazos que les propina su inefable perseguidor, y regresan felices a su agujero.
Recuerdo un episodio en que los dos ratones deciden no soportar más a Jinks, hacen el hatillo, y se largan.
Además, el minino no es un ser totalmente perverso, en el fondo es un sentimental que no soporta la idea de perder de vista a sus "mardito roedore".
Los ratoncillos hablan con acento cubano y mejicano, respectivamente, mientras que el gato Sr. Jinks, exhibe un simpático acento andaluz. (En la versión original habla en argot "beat", muy de la época).