Daniel deslizándose en un "escurridero". A muchos os parecerá una palabra rara, pero a los mas mayores no.
Así llamábamos de niños (y no tan niños) a las
placas de hielo que se formaban en las
calles, que nos servian de pista de patinaje. Lo mas normal era aprovechar las cuestas abajo, aplastando bien la
nieve con nuestros pies en un trecho de
calle, hasta convertirla en hielo. Los más atrevidos tomaban carrerilla y se deslizaban a grandísima velocidad sobre el calzado (normalmente de pie no
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