Al final de esta calle que termina en la plaza, hay un pollete a la izquierda que era de la casa de Donato, que se esta en la gloria.
Esta calle en las fiestas de Agosto, los mozos del pueblo tienen la tradicción de tirar un bidón de gasoil ó de aceite vacio claro, pero grandísimo a altas horas de la madrugada pidiendo vino ó lo que sea y comida por las casas, pero tambien por todas las calles del pueblo.
Una foto genial, parace que estubiera en lo más profundo del monte.
El albergue una maravilla y sus dueños encantadores. Una experiencia a repetir sin duda. Hacía tiempo que no pasaba por Santamera y he alucinado lo que ha revivido el pueblo. Un saludo, Gemma.
En invierno, como bien saben los de allí, cae agua a rebosar. Este año se nota la sequía. Pero el agua sigue siendo estupenda y a veces creo que curativa. Purifica hasta al alma.