El Alcatraz Atlántico no nidifica en España, pero es una de las aves marinas más abundantes en migración por las costas atlánticas, como puede comprobarse en primavera y otoño desde los avanzados cabos cántabro-galaicos, Estaca de Bares, Finisterre, etc. También es invernante común en toda esa zona.
La población mundial del Alcatraz Atlántico había disminuido fuertemente a fines del siglo pasado. La protección de sus colonias tuvo un efecto beneficioso y actualmente alcanza la impresionante cifra de dos mil quinientas parejas. Las principales colonias están en las Islas Británicas.
La forma de pescar de esta ave es característica; vuela siempre a buena altura y cuando descubre un banco de peces, por lo general caballas, comienza a planear en círculos y luego pica cerrando las alas antes de desaparecer en un chorro de espuma.
EL ALCATRAZ ATLÁNTICO:

En otoño, cerca de los promontorios occidentales que se pierden en el océano, se ven pasar los bandos de alcatraces camino del sur. No van a tierra firme más que en primavera, escogiendo las islas más desiertas o más inaccesibles. En el acantilado las aves se reúnen en multitud, incubando cada una su único huevo, curiosamente colocado entre sus patas palmeadas.
Alimentación: Caracoles, babosas, insectos del suelo y sus larvas, lombrices; a veces ratones, topillos y ranas.

Hábitat: Matorrales y campos baldíos.
Nidificación: Ambos sexos hacen un hoyo en el suelo, cerca de vegetación pero no en ella, que rellenan con piedras blancas o excrementos de conejo; pone abril-julio 2 huevos color crema con fuertes manchas castañas; incubación, por ambos padres, de unos 26 días; los pollos alimentados por la pareja, dejan el nido después de la eclosión, comenzando a volar tras unos 40 días; a veces dos crías.
Identificación: Leonado claro, rayado de castaño; grandes ojos amarillos; patas amarillo claro; cabeza redonda y pico corto; sexos iguales.
Estas aves son gregarias, incluso en la época de cría, pudiendo oírseles, al atardecer y por la noche, llamándose unos a otros. Durante la migración otoñal con frecuencia se reúnen en bandos más o menos grandes. A pesar de su sociabilidad son cautelosos, sacudiendo la cabeza cuando recelan e inmovilizándose si se les sorprende; en el nido, tanto adultos como pollos, se achantan si descubren algún enemigo o intruso.
Se cree que los alcaravanes se emparejan para toda la vida, pudiendo volver año tras año al mismo territorio de cría. Su cortejo nupcial se compone principalmente de diversos arqueos del cuerpo y de choque de picos.
EL ALCARABAN COMÚN:

A juzgar por su apariencia, todo el mundo consideraría al Alcaraván Común un limícolo y su nocturno y agudo grito «currlii» recuerda el del Zarapito Real. Pero en realidad esta extraña ave está emparentada tan estrechamente a las gaviotas como a los limícolos.
Alimentación: Ratas de agua; gallinetas, fochas y otras aves; huevos y pollos; ranas y culebras.

Hábitat: Marismas y zonas palustres.
Nidificación: La hembra construye una sólida plataforma de vegetación acuática, revestida con hierbas, siempre en el suelo, entre espesa vegetación de plantas marismeñas; puesta, marzo-junio, 2 a 6 huevos azul muy pálido; incubación, alrededor de 38 días, principalmente por la hembra; los pollos, alimentados por la hembra, dejan el nido a los 35-40 días, volando una o dos semanas más tarde.
Identificación: Principalmente castaño oscuro; el macho tiene pecho ocráceo listado, grandes marcas alares gris-azulado y cola gris; la hembra tiene píleo y cuello pálido; el macho en vuelo muestra anchas bandas grises en las alas.
El Aguilucho Lagunero Occidental es una de las rapaces cuya población ha descendido más en los últimos años en España. Las razones de ello no son propiamente alimenticias, sino más bien debidas a la contaminación.
Este aguilucho, de plumaje delicadamente coloreado, anima con su presencia nuestros lagos y charcas, siempre que los carrizales le aseguren un refugio y el hombre no la persiga. En ocasiones no deja de cobrar su diezmo en las polladas de patos.