30 Día Internacional de la Seguridad de la Información
mmj, que te he dado las buenas tardes y no te enteras.
Dichos símbolos apenas están erosionados por las inclemencias del tiempo, lo que demuestra que son mucho más recientes de lo que siempre se ha especulado.
Aunque algunos investigadores han querido ver en ellos símbolos mágicos, esotéricos o incluso diabólicos, para Gerardo Cano –que los ha estudiado de cerca– son simples marcas dejadas por el grupo pseudoesotérico que ocupó el castillo en la década de los setenta.
Uno de los elementos más controvertidos del castillo de Riba de Santiuste (Guadalajara) son los grabados que hay en las piedras que se encuentran en su patio interior.
¿Grabados diabólicos... o marcas de sectas?
Hay quien sostiene que los lugares en los que se producen muertes violentas quedan impregnados de una energía especial. En el caso de Riba de Santiuste, cada vez hay más testigos que afirman haber escuchado gritos justo al amanecer. ¿Son los ecos del pasado? Como recuerdo del asedio, alguien ha dibujado un inquietante rostro en los muros de Santiuste que ha sido atribuido a la desdichada Manuela.
“Se dice que esta mujer convivió con los soldados sitiados y que, además de cuidarlos cuando estaban enfermos, les proporcionaba cariño en las frías noches de los inviernos de Castilla. Cuando La Manuela murió, comenzó a aparecerse a las siguientes generaciones de guerreros.” Se especula que esta mujer fue perseguida por los pasillos del castillo antes de caer en manos de los asaltantes.
Asimismo, mientras realizaban una serie de pruebas magnéticas con una brújula a lo largo del corredor, se encontraron con una pareja que también había dormido algunas noches en el castillo y que confesó haber oído los misteriosos gritos. Antonio José Alés tiene su propia versión sobre la leyenda de
La Manuela.
Regreso al castillo

Dos años más tarde, Gerardo Cano volvió a pernoctar en el castillo de Santiuste y –según cuenta– a la misma hora que la vez anterior, al amanecer, volvió a escuchar los terribles alaridos. En esta ocasión Gerardo y sus amigos también oyeron pasos al otro lado de la puerta y extraños ruidos detrás del muro, pero allí no había nadie más que él y sus amigos.
“No era un ave –explica Gerardo Cano a MÁS ALLÁ–. Eran gritos lastimeros de mujer. También notamos un frío mucho más intenso en la habitación. La verdad es que esto me obsesionó y me hizo investigar la historia del castillo. Entonces tuve conocimiento de la leyenda del rey musulmán que mató a su hija por amar a un caballero cristiano. Más adelante, en el siglo XV, se produjo un asedio en el que se vio implicada otra mujer.”
Sin embargo, al amanecer empezaron a escuchar pasos y gritos al otro lado de la puerta. Ninguno de los presentes se atrevió a levantarse y todos guardaron silencio. Cuando por fin reaccionaron y salieron de la habitación para ver qué ocurría, no había nadie.
Pero, la verdad, no me quedaría allí sola por nada del mundo.” Igual de significativo resulta el testimonio de Gerardo Cano,
que en 1992 pasó una noche en el castillo en compañía de ocho amigos. Los jóvenes buscaron una estancia más o menos limpia para dormir. Al final decidieron instalarse en una junto a un corredor y allí durmieron toda la noche de un tirón.
Al revelar los carretes comprobamos que las películas se habían velado de manera inexplicable.” Isabel, la esposa del actual alcalde de Riba de Santiuste, recuerda lo que ocurrió esa noche. “Aquella gente bajó asustada, con mucho miedo, diciendo que había visto cosas raras... Yo he estado comiendo de día en el castillo y mis hijos han pasado allí toda la noche sin oír nada.
“Tomé algunas fotos de La Manuela –confirma Antonio José Alés–, que cruzó lentamente un angosto recinto y desapareció en pocos segundos, lo que dejó perplejos y atemorizados a todos los presentes (...). Debido al frío, algunas cámaras fotográficas se bloquearon y no pudieron ser disparadas.