Pronto, sobre todo en
Italia, empezó a llegar la moda a las
casas populares. Entonces, en la humildad del hogar, nació un
arte que utilizó sencillas piezas de barro, paja o madera para construir sencillos belenes, de un carácter ingenuista, más creativo en lo que se refiere a los materiales que a los personajes.