Su entrada en la historia la hace de la mano del príncipe de la ciudad de Palmira, de nombre Odenat, que la convierte en su esposa. Ambos eran príncipes de una de las ciudades más ricas y bellas de la época, pues era parada obligada en las rutas de caravanas que comunicaban Oriente y Occidente por la Ruta de la Seda.
Aunque su fecha de nacimiento no se conoce con exactitud, este tuvo que suceder aproximadamente en el 240 d. d. C, en un lugar no muy distante del actual Oriente Próximo.
El personaje de la reina Zenobia (imagen idealizada) es uno de los más intrigantes de la antigüedad clásica. Su nombre suele aparecer junto a otros grandes rebeldes de la historia, pues su máxima aspiración fue oponerse a la principal potencia de su tiempo: El Imperio Romano.
Zenobia, la reina del desierto.
Tiberio finalmente murió en su bellísima isla, posiblemente asesinado de forma sutil por algún miembro de su guardia de “confianza”. Era el año 37 d. C. y tenía la más que respetable dad de 79 años.
Pero ya era tarde, Tiberio ya no era un estadista, era un vejestorio amargado, lleno de miedos, odios y que solo quería disfrutar de los placeres de la poca vida que le quedaba. Así comienza la leyenda negra de su vida, en sus últimos años de retiro en Capri, donde se dice que organizaba todo tipo de orgías y actos censurables.
Con Tiberio lejos, Sejano se dedicó a su lucro personal, eliminado cualquier síntoma de oposición. Se hizo tan impopular y su corrupción llegó tan alto y tan lejos que sus ecos llegaron a oídos del propio Tiberio, quien encolerizado, ordenó su detención y su posterior ejecución
Sejano se convirtió en su máximo consejero, haciendo creer que estaba rodeado de conspiraciones para acabar con su vida, logrando alejarlo de Roma y enviarlo “por su seguridad y divertimento” a una lujosa villa en la isla de Capri.
Se volvió desconfiado y huraño, confiando tan solo en unos cuantos elegidos, entre los que destacó sobre todo Sejano, jefe de la guardia pretoriana de emperador.
En el año 14 d. C. Cesar Augusto muerte, sucediéndole Tiberio a la avanza edad de 56 años. Gobernó de manera continuista y su mandato empezó con unos años de estabilidad que auguraban un largo periodo de prosperidad, pero... según cumplía años, Tiberio adquiría los vicios de la vejez.
Gracias a ello, Tiberio fue adoptado oficialmente por el Cesar en el año 4 d. C, que era el modo de decir que le nombraba heredero. Así continuó su ya de por si meteórica carrera política y militar, aunque ya contaba con más de 45 años.
Livia realizó todo cuanto estuvo en su mano para su hijo mayor; Tiberio, llegara a gobernar el Imperio, llegando incluso a envenenar o “accidentar” a todos cuantos se interponían en su objetivo.
Por ello Tiberio creció como hijo adoptivo del Cesar, resentido con su nuevo padre por el trato infringido a su progenitor y protegido por su madre, la intrigante Livia.
Nació en el año 42 a. C. siendo su padres dos importantes nobles (patricios) de la sociedad romana. Su padre sufrió el destierro y su madre tuvo que plegarse a los deseos de Cesar Augusto y casarse en segundas nupcias con él.
Por desgracia se trataba del hombre más poderoso de su tiempo y sus decisiones afectaban a millones de personas