Durante estos años, Vidocq luchó contra el crimen y la delincuencia, pero también intentó mejorar las condiciones de los presos, utilizando para ello todos los trucos que tenía a su alcance, entre ellos el disfraz, técnica de la que era un maestro.
Su fama como policía se extiende y le trasladan a Paris, donde consigue en 1811 ser cobrado director de la policía hasta el año 1827.
Así, en 1809 decide dar un cambio a su vida, estando preso en Lyón, se ofrece para ser colaborador de la policía, y aunque en principio no le creen, consigue que acepten. Así pasa a combatir a los eran sus compañeros de correrías. Conocía todo ese mundo tan bien que en menos de un mes había acabado con la delincuencia organizada de la ciudad.
Estamos en 1800 y su vida consiste en un vagar por las ciudades de Francia, ir al presidio y escapar para volver a vagabundear.
Sin embargo, su excesivo gusto por los duelos le ocasionó grandes problemas, matando a varios hombres por simples peleas de bar. Tuvo que huir y dedicarse a vagabundear, y a cometer pequeños delitos. Por su condición de prófugo y maleante estuvo varias veces en la cárcel, estando a punto de ser guillotinado, pero gracias a su fuerza y a su inteligencia, siempre conseguía escapar.
Y así sucedió, con 15 años robó en su casa y quiso embarcar hacia las colonias, pero al no lograrlo terminó en un circo haciendo de hombre salvaje y comiendo carne cruda. Era tan inquieto que ingresó en el ejercito, donde luchó en el ejercito de la revolución contra las tropas de la coalición europea.
Vidoq nació en 1775, hijo de un pequeño burgués de la ciudad de Arras. Su naturaleza un tanto salvaje, le impulsó desde muy pequeño hacia las peleas callejeras y los lios, a lo que hay que unir su increíble fuerza física, sus carácter rebelde y su gran agilidad mental. Todo bien mezclado daba como resultado un joven maleante en potencia.
François Vidocq es uno de esos personajes que dejan huella, su impresionante biografía ha servido de inspiración para muchos literatos: Victor Hugo se fijó en él para su novela "Los Miserables" y su personaje central Jean Valjean, Alejandro Dumas se inspiró en su vida para escribir la segunda parte de "El Conde de Montecristo", y Balzac le utilizó para representar uno de los personajes principales de su magna obra "La Comedia Humana".
Vidocq, de ladrón a jefe de policía.
Palmira fue destruida y su comercio se interrumpió como castigo a su oposición a Roma. Un año más tarde Zenobia fue hecha prisionera y trasladada a Roma, donde se la recluyó hasta su muerte perdiéndose así su pista para siempre.
Sin embargo, en Roma, el emperador Aureliano clamaba venganza, pues sabía que se jugaba su presencia en Oriente, por lo que reunió un gran ejército y partió con él rumbo al desierto Sirio.
El enfrentamiento definitivo ocurrió en el año 272 d. d. C, en la batalla de Emesa, cuando el ejército romano aplastó la resistencia de Zenobia, que había sido abandonada por sus aliados Persas.
Zenobia, aconsejada por su fiel consejero Longinos, famoso filósofo de tradición helenística, y apoyada por el valiente general Zabdas, emprendió la conquista de Alejandría. Era el año 270, d. d. C. y Zenobia se encontraba en el apogeo de su poder, sobretodo cuando se presenta como símbolo de libertad frente a Roma, y consigue derrotar a las legiones establecidas en Palestina al mando de Heracliano.
Así las cosas, gracias a su poderoso ejército, Zenobia se lanzó a la conquista de todo el territorio fronterizo con la ciudad de Palmira, proclamando su total independencia frente a Roma. Esta no podía consentir semejante agravio, puesto que el Imperio podía desmoronarse, así que decidió enfrentarse a la reina rebelde.
El problema surgió cuando el Príncipe Odenat muere en el año 267 d. d. C, víctima de una conjura palaciega, entonces Zenobia, su viuda, cambia toda la política exterior de la ciudad, alejándose de su tradicional aliado y dueño, volviéndose hacia su antagónico rival: El Imperio Persa.
Esta opulencia les hizo acumular gran poder en la zona, así como un gran ejército que Odenat puso al servicio de Roma. Esta alianza se basaba en una relación de dependencia de la ciudad de Palmira respecto al gran Imperio, sobretodo desde que en el año 217 d. d. C, la ciudad fuera considerada colonia de Roma. Esta a su vez proporcionaba la suficiente estabilidad a la zona como para que el comercio pudiera desarrollarse, por lo que mientras duró la alianza, todo fue bien.