Parece ser que la conversión al catolicismo de Enrique IV para hacerse con el trono de Francia no convenció a Ravaillae, más si tenemos en cuenta los antecedentes de Enrique, que a lo largo de su vida había cambiado hasta casi diez veces sus preferencias religiosas, pasando del catolicismo al protestantismo según su conveniencia.
Enrique III de Navarra (Castillo de Pau, 1553-París, 1610), convertido en 1589 en Enrique IV de Francia tuvo una muerte bastante extraña, ya que murió asesinado por un fanático católico llamado François Ravaillae.
Según cuentan ciertas crónicas de la época, la muerte del Papa Juan XII (Roma 937-Roma, 964) no tuvo nada de apostólica. Al parecer fue sorprendido in fraganti por el esposo de una de sus amantes. El ofendido esposo, sin tener en cuenta la santidad del pontífice, no dudó el propinarle a Juan XII una gran paliza. Y fue a consecuencia de dicha paliza que Juan XII murió tres días después.
Papa Juan XII, Enrique III de Navarra, Benedicto VI, Enrique Granados, Houdini, Semmelweis y Samuel Esteban
Tras la muerte de su padre en 1685 desembarcó en Inglaterra, pero fue derrotado en Sedgemoor, capturado y juzgado por rebeldía al rey. Cuentan las crónicas que, para decapitarlo, el verdugo necesitó nada menos que cinco golpes de hacha para lograr separar la cabeza del cuerpo.
James Scott (Rotterdam, 1649-Londres, 1685), duque de Monmouth, era hijo ilegitimo del rey de Inglaterra Carlos II. Según cuenta la Historia pretendió ser proclamado heredero al trono, recibiendo incluso el apoyo del partido protestante. Tras la designación como rey de Jacobo, hermano del rey, y su participación en la conjuración de Rye House en 1683 se exilió a Holanda.
Curiosamente murió en la ciudad alemana de Heidelberg después de que un tanque de la marca Sherman, y del modelo Patton con los frenos rotos, aplastara su jeep y le causara graves heridas y una embolia mortal.
El general y héroe estadounidense George Smith Patton (San Gabriel, 1885-Heidelberg, 1945) que participó en la Primera Guerra mundial, fue durante la Segunda el principal especialista en blindados del ejército de los Estados Unidos.
Corría el año 258 cuando San Lorenzo fue sometido a esta tortura y murió. Pero la leyenda que hace de San Lorenzo un mártir un tanto peculiar, es que cuando llevaba un buen rato sobre las parrillas, pidió que le dieran ya la vuelta, porque por ese lado ya estaba cocinado.
San Lorenzo, que nació en Hispania (España), en el año 210, fue Diácono de la Iglesia de Roma. A consecuencia de una disputa con el prefecto de Roma debido a las riquezas de la Iglesia, fue condenado a morir asado sobre unas parrillas.
Cristóbal Acxotecatl (¿?-Atlihuetzia, 1527) fue el primer mártir cristiano del Nuevo Mundo. Tras la llegada de los españoles a la zona de México fue bautizado y convertido al catolicismo por los franciscanos. A partir de ese momento propagó la fe entre el pueblo y los criados de su poderoso padre, el jefe de una tribu. Su padre, apegados a sus tradiciones no dudó en darle muerte por sus nuevas creencias.
La muerte de Aristóteles se debió, según cuentan sus contemporáneos, a una úlcera de estomago; seguramente complicada con una hemorragia o una perforación; complicaciones que en la actualidad hacen necesaria una cirugía, que evidentemente en aquellos tiempos no era posible.
Curiosamente el filósofo griego Aristóteles (Estagira, 384-Calcis, 322 a. C.), llamado “el Estagirita”, falleció en la ciudad griega de Calcis un año después de su discípulo, el famoso Alejandro Magno
La muerte del conquistador español del siglo XVI, Jerónimo de Alderete ha quedado como un misterio. Tras acompañar a Valdivia en la conquista de Chile, tras la muerte de éste fue nombrado gobernador del país. Pero Alderete nunca llegó a ejercer dicho cargo, ya que falleció de forma repentina en la isla panameña de Taboga a causa de una repentina locura que se apoderó de él
El místico y poeta tibetano Milarepa o Milaraspa (1040-1123) era de origen campesino, tras aprender la doctrina budista de Marpa se retiró para meditar a las grutas del Himalaya, donde según cuentan pasó muchos años alimentándose tan sólo de ortigas. Sorprendentemente no murió por inanición, sino que se dejó envenenar de forma deliberada por alguien celoso de su fama.