Cuando llegaron a la
gruta, Bernardita les pidió que se arrodillaran a rezar el Rosario. Apareció de nuevo la
Virgen. El rostro de Bernardita se transfiguró. Esta tiró el
agua bendita y dijo: "Si vienes de parte de Dios, acércate a nosotras". El agua bendita llegó hasta los pies de la Virgen y sonriendo con mas dulzura se acercó a Bernardita. Tomó el rosario y se persignó con el. Empezaron ambas a rezarlo.