QUIEN PUSO EN TI SU MANO.
Quien puso en ti su mano tuvo ardiendo
La carne y perfumó su corazón.
Desde entonces mi piel se ha acostumbrado
A dormir en una sola habitación.
Después de tanto tiempo de visita
Los dedos aprendieron la lección.
Las brasas de por fuera son por dentro
Distintas al tocarlas como son.
Andar entre tus cosas una
noche
Es igual que asomarse a algún
balcón.
Los brazos se hacen huéspedes sabiéndose
Un jubileo y una jubilación.
Desde entonces no hay nada que
... (ver texto completo)