ALBARES (Guadalajara)

Uno de los lagos
Foto enviada por FG

Hay quien viene, ve y se marcha en Covadonga; quien sube a los lagos, mira por la ventanilla, da un corto paseo alrededor del aparcamiento y vuelve a bajar. Y cuando caen las grandes nevadas se corta el acceso hasta la cumbre para todos.
Menos para los montañeros.
Hay quien viene, ve y se marcha en Covadonga; quien sube a los lagos, mira por la ventanilla, da un corto paseo alrededor del aparcamiento y vuelve a bajar. Y cuando caen las grandes nevadas se corta el acceso hasta la cumbre para todos.
Triscando por el monte
En realidad, el tráfico era tan espeso y los atascos a más de mil metros tan temibles que hace ya años que en verano se restringe el acceso -con buen sentido- a los coches particulares.
Yo que suelo marearme, cuando llegué arriba del todo estaba malísima.
En realidad, el tráfico era tan espeso y los atascos a más de mil metros tan temibles que hace ya años que en verano se restringe el acceso -con buen sentido- a los coches particulares.
Del santuario arranca la carretera que entre vueltas y revueltas sube hasta los lagos Enol y Ercina, punto caliente del parque nacional.
Los romeros de rodillas se han visto sucedidos hoy por los turistas, los ciclistas de la Vuelta a España y los montañeros que ven en Covadonga la puerta más accesible y conocida hacia los Picos de Europa.
Todavía los más viejos de los alrededores recuerdan a los peregrinos que subían de rodillas el último tramo hasta la cueva, y la Santina inspira aún una especie de afecto general y casi filial en Asturias que se remonta a lo mejor a la época en que allá se adoraba a alguna divinidad maternal y fecunda: cambian los nombres y las advocaciones, pero permanecen la sensación de protección y los lazos que conforman eso tan móvil y resbaladizo que se llama una identidad colectiva y es casi otro ser mitológico.
Y sin embargo, hay acuerdo general a la hora de considerar Covadonga como su corazón simbólico y mítico: su historia empieza antes de los romanos, y la cueva era ya un centro de culto y referencia antes de la cristianización: un lugar que por muchas razones lleva miles de años atrayendo a la gente.
Asturiasno es tierra de grandes devociones o alardes de piedad colectiva: no tiene semanas santas a la castellana ni ostentaciones de fe a la andaluza. La geografía y la historia han diseminado por las aldeas y los valles perdidos muchas capillas diminutas, pero pocas iglesias imponentes, de campanarios visibles a kilómetros.
Pocos se atreven a darse un chapuzón en el frío Pozo del Alemán, junto a la basílica de Covadonga
Una senda con el cuélebre cerca
He buscado en internet, lo que mi hermano en esa excursión nos enseñó.
Con mi hermano en el mes de Noviembre nos hizo un tiempo que no se lo creía ni él. Ibamos en el centro del día en manga corta. Por el fondo de la fotografia hay un camino que no todo el mundo conoce que te lleva al corazón del parque.