Nogal.
Identificación: Leonado claro, rayado de castaño; grandes ojos amarillos; patas amarillo claro; cabeza redonda y pico corto; sexos iguales.
Estas aves son gregarias, incluso en la época de cría, pudiendo oírseles, al atardecer y por la noche, llamándose unos a otros. Durante la migración otoñal con frecuencia se reúnen en bandos más o menos grandes. A pesar de su sociabilidad son cautelosos, sacudiendo la cabeza cuando recelan e inmovilizándose si se les sorprende; en el nido, tanto adultos como pollos, se achantan si descubren algún enemigo o intruso.
Se cree que los alcaravanes se emparejan para toda la vida, pudiendo volver año tras año al mismo territorio de cría. Su cortejo nupcial se compone principalmente de diversos arqueos del cuerpo y de choque de picos.
EL ALCARABAN COMÚN:

A juzgar por su apariencia, todo el mundo consideraría al Alcaraván Común un limícolo y su nocturno y agudo grito «currlii» recuerda el del Zarapito Real. Pero en realidad esta extraña ave está emparentada tan estrechamente a las gaviotas como a los limícolos.
Alimentación: Ratas de agua; gallinetas, fochas y otras aves; huevos y pollos; ranas y culebras.

Hábitat: Marismas y zonas palustres.
Nidificación: La hembra construye una sólida plataforma de vegetación acuática, revestida con hierbas, siempre en el suelo, entre espesa vegetación de plantas marismeñas; puesta, marzo-junio, 2 a 6 huevos azul muy pálido; incubación, alrededor de 38 días, principalmente por la hembra; los pollos, alimentados por la hembra, dejan el nido a los 35-40 días, volando una o dos semanas más tarde.
Identificación: Principalmente castaño oscuro; el macho tiene pecho ocráceo listado, grandes marcas alares gris-azulado y cola gris; la hembra tiene píleo y cuello pálido; el macho en vuelo muestra anchas bandas grises en las alas.
El Aguilucho Lagunero Occidental es una de las rapaces cuya población ha descendido más en los últimos años en España. Las razones de ello no son propiamente alimenticias, sino más bien debidas a la contaminación.
Este aguilucho, de plumaje delicadamente coloreado, anima con su presencia nuestros lagos y charcas, siempre que los carrizales le aseguren un refugio y el hombre no la persiga. En ocasiones no deja de cobrar su diezmo en las polladas de patos.
Este ave manifiesta una marcada preferencia por los terrenos pantanosos y su aparición, siempre repentina, siembra el pánico entre las aves acuáticas. Sin embargo, los patos no tienen nada que temer de esta rapaz indolente, diestra, pero poco rápida; bien armada, pero muy endeble para apoderarse de las presas voluminosas.
EL AGUILUCHO LAGUNERO OCCIDENTAL:

Una esbelta silueta de largas alas acodadas aparece en el cielo, zigzagueando. De pronto, el Aguilucho Lagunero se deja caer, con las garras abiertas, en la vegetación palustre; hay ruidos de alas en la charca, se escapa una focha y la rapaz prosigue incansable su búsqueda.
Alimentación: Pequeños mamíferos, aves y ranas; algunos insectos, lombrices de tierra.

Hábitat: Cultivos.
Nidificación: La hembra construye nido de hierbajos, carrizos o hierba en el suelo de terrenos abiertos, tojares, dunas, arenales, marismas y en tierras de labor; puesta, mayo-junio, usualmente 4 ó 5 huevos blancos o azul pálido; incubación, alrededor de 30 días, sólo por la hembra; durante la incubación el macho se ocupa de la caza; los pollos, alimentados por ambos padres, vuelan tras unas 5 semanas.
Identificación: El macho tiene partes superiores grises, y se distingue del Aguilucho Pálido macho por estrechas franjas alares negras y obispillo gris, no blanco; hembra más delgada que la del Aguilucho Pálido, con menos blanco en el obispillo.
Una vez establecidos en sus zonas de cría, se entregan a unos acrobáticos vuelos que denotan la espectacular parada nupcial; en ella macho y hembra vuelan elevándose a bastante altura y lanzándose en picado con cabriolas, vueltas y nuevas subidas, todo ello acompañado de ligeros gritos de reclamo emitidos por los dos sexos.