Carretilla de hierro
buen finde amigos de Albares, que siga el buen tiempo, y a disfrutar, un abrazo.
Nidificación: Nido, de buen tamaño, en cubeta, construido por la hembra, con hojas secas de carrizos y restos vegetales, entre la vegetación acuática; puesta, abril-junio, de 3 a 6 huevos blanco sucio, con numerosas pintas pardo-grisáceas o rojizas; incubación, de 12 a 14 días, por la hembra; los pollos, cebados por los dos padres, abandonan el nido tras unos 12 ó 14 días; dos crías.
Identificación: Por encima, pardo-rojizo uniforme, a veces con tinte oliváceo, sin listas; por debajo, blanco-crema con flancos pardo acastañados; cola ancha y graduada; sexos iguales.
A finales del verano muchas aves emprenden su viaje de retorno hacia sus cuarteles de invierno en Africa, donde también frecuentan los mismos biotopos, así como arrozales.
En las marismas andaluzas, cuando llega la primavera, un monótono canto anuncia que las buscarlas están presentes para iniciar la reproducción. El macho comienza su despliegue nupcial, volando hacia lo alto, sin cantar, y descendiendo inmediatamente entre la espesura para perseguir a la hembra.
Salvo en la época de celo, este pajarillo pasa el tiempo saltando y trepando incansablemente, con gran agilidad, entre la espesa vegetación de carrizales y marismas.
El macho de la Unicolor lanza un trino más musical, «eurrrrr», en parte similar al de un grillo cebollero, generalmente desde lo alto de un carrizo o un junco, con el pico abierto y el cuerpo trémulo.
LA BUSCARLA UNICOLOR:

La Buscarla Unicolor tiene un área de cría que ocupa la mitad sur de la Península. Sus costumbres son muy parecidas a las de la Pintoja; ambas viven siempre muy escondidas y apenas pueden advertirse a no ser por su llamativo canto.
Alimentación: Principalmente insectos y sus larvas; algunas veces arañas.

Hábitats: Marismas y zonas palustres.
Nidificación: Ambos sexos construyen el nido en el suelo o cerca de él, oculto en espesa vegetación y a menudo con una galería de acceso; nido de hierba con base de hojas secas; pone, en mayo-julio, usualmente de 4 a 6 huevos, color crema pálido, espesamente moteados de pardo rojizo; incubación, usualmente 14 días, por ambos padres; los pollos, cebados por la pareja, dejan el nido después de 10 a 12 días; a veces dos crías.
Identificación: Pardo con el dorso listado; cola larga; partes inferiores blanco ocráceo; canto distintivo, más largo que el de la Buscarla Unicolor; sexos iguales.
El cortejo nupcial consiste en una persecución entre la maleza. La hembra marca el camino picoteando mientras anda entre la hierba o entre las ramas de un arbusto. El macho la sigue, con lentos aleteos, y con un trocito de hierba o de hoja seca en el pico.
Estas aves son ariscas y pasan la mayor parte del tiempo comiendo entre la espesa vegetación o la maleza, aunque en ocasiones un macho se posa al descubierto para lanzar su canto, con el cuerpo trémulo y volviendo la cabeza a los lados. Su canto puede escucharse a mucha distancia pero es difícil saber dónde está situado el pájaro, pues éste puede producir un efecto de «ventrílocuo» con su voz.
Al llegar las aves a España en primavera, comienza a oírse su canto todas las mañanas y todas las tardes y a veces durante la noche.
LA BUSCARLA PINTOJA:

Se ha comparado el canto de esta buscarla al de algunos saltamontes, y, en efecto, suena muy parecido, aunque aún se parece más al ruido producido por algunos artefactos mecánicos; es un zumbido de bastante duración, con una sola nota, similar al originado por un carrete de pescar al enrollar el hilo, o al de una rueda de bicicleta girando con el piñón libre.