Decía Camus que ‘‘la capacidad de atención del hombre es limitada y debe ser constantemente espoleada por la provocación’’. Para llamar la atención, los provocadores inteligentes –que los hay aunque parezca una contradicción– saben tirar de la cuerda justo hasta un segundo antes de que pueda romperse. Y de ello suelen obtener algunas ventajas. Los provocadores obtusos, en cambio, disfrutan rompiendo cuerdas. E irremisiblemente terminan encallecidos y deslomados. Los estrategas de la provocación más ... (ver texto completo)
Un insulto es una provocación grosera que induce a una emoción de ofensa. Si el lenguaje se corrompe, en vez de mantener discusiones constructivas, terminamos escribiendo o lanzando insultos que no sirven para nada y menoscaban estos foros públicos tan útiles para la sociedad.