Dice mi perro que él en cuestiones de raza no entra, que para él solamente hay dos clases de perros: los doberman y los demás, aunque los doberman en realidad no son perros sino el resultado de un experimento que hicieron en el siglo pasado unos señores muy malos que llevaban una cruz muy rara en la manga y en las solapas, pero que él, como es lógico, pertenece a la clase de los demás y que sabe que si no perteneciera a la clase de los demás no podría ser mi perro porque yo, que soy su mejor amigo, ... (ver texto completo)