Lamento no caerte bien. Tu sentido del humor y el mío son diferentes. El
edificio en cuestión le cae a la
iglesia como a un
cristo unas pistolas. Está claro que es el
pueblo quien decide las cuestiones del pueblo y es al pueblo a quien pregunto. No ordeno, lanzo la idea y pregunto. Aunque la persona te caiga mal, puede ser que la idea no sea tan mala. ¿Por qué te molesta tanto consultar al pueblo, o sea, un referéndum? A lo mejor hay sorpresa.