Una tarde en Cuevas de Velasco
El sofocante calor del día se transformó en frescura nada más alcanzar su plaza que, a esas horas, ya bullía de ambiente. La gente en Cuevas vive sus calles y no es de extrañar. Detalles de color adornan puertas y ventanas de fachadas delicadamente encaladas, recreando un ambiente acogedor que envuelve a todo aquél que lo visita.
Piedra, madera y cal, elementos tan naturales, tan nuestros, recobran en Cuevas todo su esplendor y el protagonismo que merecen.
Sus ... (ver texto completo)
El sofocante calor del día se transformó en frescura nada más alcanzar su plaza que, a esas horas, ya bullía de ambiente. La gente en Cuevas vive sus calles y no es de extrañar. Detalles de color adornan puertas y ventanas de fachadas delicadamente encaladas, recreando un ambiente acogedor que envuelve a todo aquél que lo visita.
Piedra, madera y cal, elementos tan naturales, tan nuestros, recobran en Cuevas todo su esplendor y el protagonismo que merecen.
Sus ... (ver texto completo)