Jesús, parece que lo de la disco duele, aunque ya era hora de poner coto a una ilegalidad que molestaba a los vecinos y para beneficio económico de una asociación privada. Sólo una república bananera permitiría la actividad de algo ilegal, peligroso, y molesto, que puede ser subsanable con una inversión económica de los beneficios de la explotación.
En
Madrid, Gallardón ha arrasado con
árboles bicentenarios a las orillas del Manzanares, nos guste o no el Faraón, el resultado puede ser positivo
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