Esa opinión me parece muy acertada. Gitanos y no gitanos nos exponen a un peligro constante con su forma de conducir. Es el llamado efecto Farruquito, que ya sabemos lo que pasó. Y hay culpables de esta situación insostenible: la
compra de votos, que no hay quien tosa si no tose el alcalde a nadie. Por no decir por las
noches de los fin de semanas. Hasta
fotos de menores bebiendo tengo de uno de los pocos pub que quedan abiertos. Esas fotos se las mandaré a la autoridad competente (al sargento no,
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