Se llamó Clarix como nombre
bautismal. Sus padres quisieron darle la mejor educación y pensaron que el
camino óptimo era ponerla junto a sor Inocencia, su hermana, para que creciera al calor de los buenos ejemplos y virtudes del
monasterio. Su intención fue más buena que acertada. Todo lo de fuera le ilusiona, le atrae, le embelesa y encanta más que el aire religioso de dentro. Abandona el monasterio y como conoce su hermosura y la prosapia de su
familia, se hace vanidosa, presumida y coqueta. Más,
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