“2006-03-17 11:02:50

Si mi ordenata no anda.
Ni expulsa a la "troyanía".
No pienso yo alimentarlo.
Con manjares, ni pastillas.
Parafina le dí yo.
Con brillantina a mi vecina.
Y ella un bofetón me dió.
Que me dejó con sordina. ... (ver texto completo)
“2006-03-17 01:09:28 EMIGRAO, entre que no se quedan los mensajes, que el 24 horas no sirve pa ná, y, que me quieren meter miedo con los virus para luego venderme un antivirus, los colmillos los tengo cada día más retorcíos. Ya no escribo más que igual luego no se queda. SALUDOS AFECTUOSOS JABALí VIEJO.”
Cuando regresaba a Alemania con los restos del emperador y la insignia imperial, fue hecho prisionero por un tiempo por el futuro rey Enrique II, a cuya candidatura Heriberto se había opuesto inicialmente.
El año 1002 estuvo presente en el lecho de muerte del emperador en Paterno.
Recibió la investidura eclesiástica y el palio de parte del papa Silvestre II el 9 de julio de 999 en la ciudad italiana de Benevento, siendo consagrado en la Catedral de Colonia en día de Navidad de ese mismo año.
Como canciller, Heriberto se convirtió en el consejero más importante de Otón III, a quien acompañó a Roma en 996 y 997. Todavía estaba en Italia cuando en 999 fue elegido arzobispo de Colonia.
En 994 fue ordenado sacerdote. Ese mismo año el rey Otón III le nombró canciller para Italia y cuatro años más tarde, también para Alemania, cargo que mantuvo hasta la muerte del emperador en 23 de enero de 1002.
Después de este periodo fue nombrado rector de la catedral de Worms.
Heriberto era hijo del duque Hugo de Worms. Tras estudiar en la escuela de la catedral de Worms, su ciudad natal, pasó algún tiempo en el monasterio benedictino de Gorza, situado en el ducado de Lorena.
Fue arzobispo de Colonia, canciller del emperador Otón III y fundador de la abadía de Deutz.
Breve Biografía

Nació en Worms, en el año 970, murió el 16 de Marzo de 1021 en Colonia.
Etimológicamente: Heriberto = Aquel que es temido en la batalla, es de origen germánico.
4. Una riqueza para compartir, no para acumular sólo para sí mismo

Poner el Misterio pascual en el centro de la vida significa sentir compasión por las llagas de Cristo crucificado presentes en las numerosas víctimas inocentes de las guerras, de los abusos contra la vida tanto del no nacido como del anciano, de las múltiples formas de violencia, de los desastres medioambientales, de la distribución injusta de los bienes de la tierra, de la trata de personas en todas sus formas y de la sed desenfrenada ... (ver texto completo)
3. La apasionada voluntad de Dios de dialogar con sus hijos

El hecho de que el Señor nos ofrezca una vez más un tiempo favorable para nuestra conversión nunca debemos darlo por supuesto. Esta nueva oportunidad debería suscitar en nosotros un sentido de reconocimiento y sacudir nuestra modorra. A pesar de la presencia —a veces dramática— del mal en nuestra vida, al igual que en la vida de la Iglesia y del mundo, este espacio que se nos ofrece para un cambio de rumbo manifiesta la voluntad tenaz ... (ver texto completo)
2. Urgencia de conversión

Es saludable contemplar más a fondo el Misterio pascual, por el que hemos recibido la misericordia de Dios. La experiencia de la misericordia, efectivamente, es posible sólo en un «cara a cara» con el Señor crucificado y resucitado «que me amó y se entregó por mí» (Ga 2,20). Un diálogo de corazón a corazón, de amigo a amigo. Por eso la oración es tan importante en el tiempo cuaresmal. Más que un deber, nos muestra la necesidad de corresponder al amor de Dios, que siempre ... (ver texto completo)