Es el caso que el péndulo de la intolerancia se detuvo esta vez en los musulmanes. El califa Abderramán, deseoso de rendir un buen servicio a la fe islámica y de ir aumentando la presión sobre los cristianos para llevarlos al buen camino, acabó provocando una avalancha de martirios voluntarios que estaban creando una gran inquietud en el califato. Eran cada vez más los cristianos y cristianas que deseosos de ganar el cielo mediante el martirio, se presentaban a las autoridades islámicas a confesar ... (ver texto completo)