Hace falta ser perro para ir con moto en un pueblo de menos de 500 metros de ancho.
Y hace falta ser hijo de meretriz para pasarse la noche haciendo el payaso sin dejar descansar a los que doblamos el lomo.
Un domingo por la mañana, mientras duerman la resaca voy a ir a su casa con un megáfono: ¡pollos y pavos! O mejor aún: ¡se lo haré a sus padres mientras estén haciendo intentos de fornicio!
Y hace falta ser hijo de meretriz para pasarse la noche haciendo el payaso sin dejar descansar a los que doblamos el lomo.
Un domingo por la mañana, mientras duerman la resaca voy a ir a su casa con un megáfono: ¡pollos y pavos! O mejor aún: ¡se lo haré a sus padres mientras estén haciendo intentos de fornicio!