Cuantas horas habremos pasado sentados al fresco por la
noche aqui. Llegaban las tantas de la noche hablando y riendo con todos los vecinos de la
calle. No se si la llamaban y la llaman calle las Peñas porque antes de arreglarla estaba devorada. Cuantas veces me caí y me hice polvo las rodillas. Es una de las
calles más tranquila del
pueblo. Yo por las mañanas me salía en pijama sin lavarme la cara a
comer las galletas que mi abuela Tina acababa de
comprar de la
panadería Hnos
Castillo, o el
pan ... (ver texto completo)