Ayer tuvo lugar en nuestros
montes un desagradable suceso:
Un cazador recién aterrizado de Cata la uña, perdió gran parte de la masa muscular de un brazo al disparársele la escopeta. Al parecer fue a cobrar una pieza y al agacharse saltó el gatillo, aunque otras
fuentes señalan que le reventó la escopeta. En los primeros momentos pensamos que otro cazador le había disparado por equivocación, debido a la densa
niebla que cubría los chaparrales.
Sea como fuere, el caso es que al pobre elemento
... (ver texto completo)