A veces el enemigo está en
casa. Hace un par de años, un vecino nuestro, quemando un rastrojo en Triana, prendió fuego a medio término, acercándose peligrosamente a la población. Y el año pasado fue un vecino de
Hontanaya el que provocó un incendio que arrasó durante cinco días cientos de hectáreas de rastrojo, ribazos, eriales y
monte bajo.