Por este camino se va a las Hontanillas, remanso de aguas cristalinas muy frías, lugar privilegiado donde todo el año está saliendo el agua de entre las paredes de la roca. Parte de sus aguas se pierden en el río y otras son conducidas al Pilar, que en tiempos pasados servía para dar de beber a los mulos; hoy día, sobre todo en verano, es un gran alivio poner las manos en el chorro y sentir la sensación de frescor y en el silencio de las noche es muy romántico escuchar el susurro del agua al caer. ... (ver texto completo)