-Así -dijo- parece.
-Y ambos -replicó Juliano- estaban tan lejos de ser unos con los que amaban, que el uno era aborrecido de ello, y el otro no hallaba manera para alcanzarlo.
-Verdad es -dijo Sabino- cuanto al hecho, mas cuanto al deseo ya lo eran, porque esa unidad era lo que apetecían si amaban.
-Luego -dijo Juliano- ¿ya el amor no será él la unidad, sino un apetito y deseo de ella?
-Así -dijo- parece.
-Pues decidme -añadió Juliano-: estos mismos, si consiguieran su intento, u otros cualesquiera que aman, y que lo que aman lo consiguen y alcanzan, y vienen a ser uno mismo con ello, ¿dejan de amarlo luego, o ámanlo todavía también? ... (ver texto completo)
-
-Y ¿paréceos -dijo Juliano- que todo el amor es así?
-Sí parece -respondió Sabino.
-Apolo -dijo Juliano- a vuestro parecer, ¿amaba cuando en la fábula, como canta el poeta, sigue a Dafne que le huye? O el otro de la comedia, cuando pregunta dónde buscará, dónde descubrirá, a quién preguntará, cuál camino seguirá para hallar a quien había perdido de vista, pregunto, ¿amaba también?
Así parece -respondió Sabino.
-No os rindáis -dijo Juliano- tan presto, sino id conmigo inquiriendo el ingenio y la condición del amor, que, si la hallamos, ella nos podrá descubrir la luz que buscamos.
- ¿Qué ingenio es ese? -respondió Sabino-, o ¿cómo se ha de inquirir?
-Muchas veces habréis oído decir, Sabino -respondió Juliano-, que el amor consiste en una cierta unidad.
-Sí he -dijo Sabino- oído y leído que es unión el amor y que es unidad, y que es como un lazo estrecho entre los que juntamente se aman, y que, por ser así, se transforma el que ama en lo que ama por tal manera que se hace con él una misma cosa. ... (ver texto completo)
-De esta manera -dijo Juliano-: porque si los hombres pudieran amar la miseria, claro y descubierto estaba el por qué el amor hacía miserables a los que la amaban; mas amando todos siempre algún bien, aunque no sea aquel bien de donde nace el sumo bien, ya que este su amor no los hace enteramente dichosos, a lo menos, pues es bien lo que aman, justo y razonable sería que el amor de él les hiciese algún bien; y así, no parece verdad lo que poco antes asentamos por muy cierto: que el amor hace también a las veces miseria en los hombres. ... (ver texto completo)
- ¿Puede -replicó Juliano- amar nadie lo malo?
-No puede -dijo Sabino- como no puede desamar a sí mismo. Mas el amor malo que digo, llámole así, no porque lo que ama es en sí malo, sino porque no es aquel bien que es la fuente y el minero del sumo bien.
-Eso mismo -dijo Juliano- es lo que hace mi duda y mi pregunta más fuerte.
- ¿Más fuerte? -respondió Sabino-; y ¿en qué manera?
-Así se infiere -dijo Sabino.
-Mas decidme -añadió Juliano- ¿atreveos habéis, Sabino, a buscar conmigo la causa de esta desigualdad y contrariedad que en sí encierra el amor?
- ¿Qué causa decís, Juliano? -respondió Sabino.
-El por qué -dijo Juliano- el amor, que nos es tan necesario y tan natural a todos, es en unos causa de miseria y en otros de felicidad y buena suerte.
-Claro está eso -dijo Sabino luego-, porque, aunque en todos se llama amor, no es en todos uno mismo; mas en unos es amor ... (ver texto completo)
-Todo eso está dicho; mas de todo eso -dijo Sabino- ¿qué queréis, Juliano, inferir?
-Dos cosas infiero -dijo Juliano luego-: la una, que todos aman (los buenos y los malos, los felices y los infelices), y que no se puede vivir sin amar; la otra, que como el amor en los unos es causa de su buena andanza, así en los otros es la fuente de su miseria, y siendo en todos amor, hace en los unos y en los otros, efectos muy diferentes, o, por decir verdad, claramente contrarios.
El gusta o no gustar.

Como la palabra dice "gustar" no todos tenemos el mismo gusto y estamos hechos a la misma cocina, a un servidor alguna vez le han preguntado que les diga en que restaurante de Belmonte se come mejor, y claro aquí sale la palabra de marras es cuestión de gustos.

En la lectura pasa tres cuartos de los mismo no a todos nos gusta el mismo autor y más hoy que hay donde elegir con tantos autores, y no te digo nada en el genero biográfico aquí ni te cuento.

A un servidor le ... (ver texto completo)
Buenas tardes R. M., pues la verdad es que no tengo familia en Alcantud. Si que hace años conocí a una chica, compañera de mi trabajo de aquí y quizás ese recuerdo, o como se suele decir; un lapsus cruri me llevó el mes de mayo del año pasado a saludar a mis paisanos.

por lo que tu dices aun tienes familia ahí. Yo tengo en tres o cuatro pueblos, como TARANCÓN, SAELICES Y CUENCA primos y algun sobrino.

He visto lo de Zafra en Salmeroncillo y le dije en su día que a ser posible lo suprimiera ... (ver texto completo)
Estamos en democracia pero no lo parece. la censura sigue existiendo hay que JOERSE como decia en tio porra este Castefa da miedo.
¿Estas tonto ó qué?
eres un listillo
con cara de póker
como tío membrillo
Amistades peligrosas
nada como un buen señor
y como las mariposas
le haremos un gran honor.
Cazador y con morral
a pie y con su perro
este tiene gran moral
entrando al véspero.
-Recojamos -dijo Juliano entonces- todo lo que hemos dicho hasta ahora; y así podremos después mejor ir en seguimiento de la verdad. Pues tenemos de todo lo sobredicho: lo uno, que todos aman y pretenden ser dichosos; lo otro, que no lo son todos; lo tercero, que la causa de esta diferencia está en el amor de aquellas cosas que llamamos fuentes o causas, entre las cuales la verdadera es sola una, y las demás son falsas y engañosas; y lo último, tenemos que, como el amor de la verdadera hace buena ... (ver texto completo)
Cuando participaba el ORATE DE BELMONTE, tampoco escribia nadie porque ese fulano los ahuyentaba. Esto era territorio exclusivo de êl y lo convirtiô en su manicomio particular.
Respuesta al mensaje, enviado el 04/07/2015 a las 16:16:
Quien ha escrito en el foro desde que el POETA DE BELMONTE NO ESCRIBE. LA = ES CERO PATATERO
Cuando participaba el ORATE DE BELMONTE, tampoco escribia nadie porque ese fulano los ahuyentaba. Esto era territorio exclusivo de êl y lo convirtiô en su manicomio particular.
-Paréceme -dijo Sabino- que como el hijo de Príamo que puso su amor en Elena y la robó a su marido, persuadiéndose que llevaba con ella todo su descanso y su bien, no sólo no halló allí el descanso que se prometía, mas sacó de ella la ruina de su patria y la muerte suya, con todo lo demás que Homero canta, de calamidad y miseria; así, por la misma manera, los no dichosos por fuerza vienen a ser desdichados y miserables, porque aman como a fuente de su descanso lo que no lo es; y, amándolo así, pídenselo ... (ver texto completo)