MILAGROS, tú parece que no eres de este mundo. Tú sabes lo que cuesta hacer una
calle en mi
pueblo? Mira, allí hacemos las cosas a conciencia. Primero tenemos que seleccionar el terreno, que están ya todas
las eras construídas. Despues, tenemos que mirar que la calle empiece y termine en otra, no es cosa de hacerla en medio del
monte, aunque, eso sí, serúia más tranquila que es lo que necesita nuestro ZAFRILLA para escribir.Ahora, como ya no se apisonan las eras, pues a verdónde buscamos
piedras ... (ver texto completo)