XXVI.- LOS SEGADORES
Y la llegada de “El Agosto”, en Villarejo, como por todas las llanuras castellanas, lo anunciaban la presencia de los segadores, familias enteras, tres generaciones juntas, caminando unidas, exhibiendo impúdicamente la mas negra de las miserias, en una trashumancia infrahumana, se les veía en lento transitar por los calcinados campos, sin más compañía ni sombra que altivos cardos y muy de tarde en tarde algunos chopos anunciadores de refrescados sotos, pero propiedad de los ... (ver texto completo)
Y la llegada de “El Agosto”, en Villarejo, como por todas las llanuras castellanas, lo anunciaban la presencia de los segadores, familias enteras, tres generaciones juntas, caminando unidas, exhibiendo impúdicamente la mas negra de las miserias, en una trashumancia infrahumana, se les veía en lento transitar por los calcinados campos, sin más compañía ni sombra que altivos cardos y muy de tarde en tarde algunos chopos anunciadores de refrescados sotos, pero propiedad de los ... (ver texto completo)
Eduardo, Si el otro relato se me hizo corto este todavía más.
Hechos verídicos, como la vida misma, perfectamente reflejados en los estíos de los años 1945-1960, marcados por la posguerra, que nos bañó en sangre sudor y lágrimas para poder sobrevivir. A unos más que a otros, como se suele decir.
Hechos verídicos, como la vida misma, perfectamente reflejados en los estíos de los años 1945-1960, marcados por la posguerra, que nos bañó en sangre sudor y lágrimas para poder sobrevivir. A unos más que a otros, como se suele decir.