Esa noche Gafur no podía quedarse dormido y no paraba de dar vueltas bajo las sábanas. A medianoche se levantó y fue a la ventana. Miró hacia el jardín. La luna brillante y clara lo iluminaba desde el cielo. Allí afuera, una fuente tintineaba. Se vistió y salió hacia la fuente a mirar el brillante goteo derramarse en el recipiente de mármol.
De repente, se oyó una risa musical y una bella hada apareció ante él, en el mismo centro de la fontana.
¿Cómo se lo tomaría Gafur? Sólo pena podía verse en el rostro del esclavo.
- ¿Dos años señor? Eso es mucho tiempo para estar separado de ti. Pero lo intentaré y tendré cuidado de todo, desde luego, mientras tu no estés aquí si ese es tu deseo
Y se fue a la cama. Abdul Azim lo miró con expresión pensativa. ¿Serían verdad todas las malas cosas que se decían acerca de Gafur?
-Gafur -dijo cuando el esclavo volvió esa noche. Voy a salir en peregrinación y estaré fuera durante dos años. Mientras tanto quiero que te quedes a cargo de mi casa. Todos los asuntos que yo atiendo normalmente estarán bajo tu responsabilidad. Debes pagar a todos los sirvientes y también las facturas de los comerciantes y mercaderes. Protegerás a mi esposa y familia, darás consejo a mi hijo e irás a la corte del rey en mi representación
Abdul Azim alarmándose de la aparente naturaleza ambiciosa de su esclavo, decidió probarle. Si fuera verdad que Gafur quería ocupar su puesto, había una buena manera de averiguarlo.
Sucedió que el hijo del noble, que estaba celoso de Gafur en grado sumo, se dirigió a su padre y le dijo que Gafur era ambicioso y taimado. Añadió que había oído decir que Gafur quería usurpar la posición de su amo, gobernar la casa y la familia y ser cada vez más poderoso, porque se iba a casar con la hija del rey. La vieja mujer, desgraciadamente, había contado la historia del enamoramiento de su señora a su hijo, que trabajaba en el establo de la casa del noble, éste había confiado estas noticias ... (ver texto completo)
Gafur, como se quedó muy interesado por todo esto, la siguió a distancia. Se quedó consternado cuando vio que entraba en el palacio real. Obviamente su señora era alguien de la corte, pero ¿quién?
Volvió a su casa muy serio.
-No, no. No puedo hacer eso -exclamó la vieja mujer- debes esperar a que me ponga en contacto contigo otra vez, pues mi señora me dijo que te mostrara el retrato y observara tu reacción. Ahora debo volver con ella -diciendo esto se cubrió completamente y se marchó.
-Dile a tu señora que todos sus sentimientos son correspondidos y que la amo verdaderamente. Pero, ¿no vas a decirme quién es ella?
-Joven señor -dijo ella, envuelta en velos y enseñando un solo ojo: este es un retrato de mi señora que es una dama de alta posición y se ha enamorado de ti. ¿Me darás un mensaje para ella de que puede tener alguna esperanza en este asunto?
Gafur, tan pronto como vio el retrato, sintió también las punzadas del amor y dijo a la sirvienta:
Consultó a su vieja aya quien prometió contarle al joven los sentimientos de la princesa. Una noche la vieja mujer se aproximó a Gafur y le entregó un retrato en miniatura de una bella doncella.
Fue en la corte cuando, mirando por la celosía tras el trono de su padre, la hija de rey, Shiraz, lo vio. Su corazón se llenó de amor y supo que debía casarse con él y con ningún otro.
Hacían de su vida una miseria contando mentiras sobre él a su señor. Sin embargo, éste se daba cuenta de que realmente estaban celosos, así que cada vez que le venían contando chismes sobre Gafur los mandaba severamente de vuelta a sus tareas.
Gafur, día tras día y año tras año, aprendió de libros sobre ciencias, artes y sabiduría, así que llegó a ser igual a un noble como su señor. Juntos iban a la corte y se unían en pláticas ante el rey.
Un día, el noble, cuyo nombre era Abdul Azim, compró un niño esclavo con el cual se encariñó y al que enseñó a leer y escribir, tratándolo como a su propio hijo.
Esto molestaba a los otros sirvientes que odiaban al niño esclavo (cuyo nombre era Gafur) y aprovechaban cada oportunidad para intrigar contra él.
EL NOBLE Y EL ESCLAVO
Había una vez un noble que vivía en una gran mansión, no lejos de Samarkanda. Rodeando la mansión había árboles frutales en extensos campos y jardines, cuajados de rosas y otras flores, que eran cuidados durante todo el día para conservar el sitio hermoso.
Me podeis decir quien es esta pareja?.....