El emperador Jade estaba furioso y ordenó a sus generales celestiales que capturasen a los cuatro dragones por su osadía.
Brotaron riachuelos corriendo sobre los campos de arroz hasta que rebrotaron otra vez verdes.
- ¡Llueve! ¡Llueve! – gritaba con alegría la gente y los niños bailaban bajo el agua.
Sobrevolaron el mar y absorbieron agua con su boca. Después volvieron a subir sobre las nubes y escupieron el agua por todas partes. Volaron arriba y abajo muchas veces, hasta que el agua del mar caía en forma de lluvia.
- ¿El mar, no está lleno de agua? Hemos de absorberla toda y escupirla hacia el cielo. Caerá agua y salvará las cosechas y a la gente.
Los cuatro dragones se dieron cuenta de que el emperador Jade sólo pensaba en su placer y no le preocupaba la gente. Entonces, después de mirar largamente el grandísimo mar del Este, el dragón largo tuvo una idea.
Pasaron diez días y no cayó una gota de lluvia. La gente estaba cada vez más angustiada. Comían hierba seca, chupaban piedras y masticaban arcilla seca.
- ¡De acuerdo! – dijo el emperador- ahora volved que enviaré lluvia mañana.
- Pero majestad, las cosechas se están secando y la gente se está muriendo de hambre – dijo el dragón largo - ¡Por favor, enviadle lluvia enseguida!.
- ¿Cómo osáis interrumpir mi descanso tan importante?. ¡Volved al mar y comportaos!.
Al todo poderoso emperador no le gustaba demasiado la llegada de los dragones.
- Venga, vamos a pedir ayuda al emperadorJade para que llueva – sugirió el dragón largo, y se fueron volando hacia el alejado palacio celestial del emperador Jade.
- Que delgada y débil está la gente- dijo el dragón amarillo – si no llueve pronto morirán.
Los dragones vieron que los campos de arroz estaban secos y las cosechas se habían estropeado, y que los árboles sin hojas parecían esqueletos. Era evidente que no habían tenido lluvia en mucho tiempo.
Vieron mucha gente haciendo ofrendas extraordinarias. Una anciana sobre la tierra pelada y un niño delgado en los brazos gritaba: “Dios de los cielos, por favor, envíanos agua para que puedan beber nuestros hijos”.