Entra un caballo cojito.
¿Por qué viene cojeando?
Ha pasado un automóvil
y me ha dejado sin mano.
Yo le pondré la herradura.
¡No! ¡Que no puedo pagarlo!
Soy un caballito pobre.
Canción del niño alegre.

Yo quisiera ser herrero
para una fragua comprar
con un yunque chiquitito,
un martillo de cristal.
Veo que por el camino,
por el verde prado llano,
viene, pasito a pasito,
un herido parroquiano. ... (ver texto completo)
Recopiladora: Julia Serrano Nava. Lugar: Navalmoral de la Mata
Fecha: 29-4-2003
Creyendo traer esposa,
traigo a mi hermana cautiva.
Abra usted la puerta, madre,
balcones y galerías,
que aquí le traigo a su hija,
la que usted tanto quería,
la que le quitaba el sueño
de noche y también de día.
¿Y qué oigo, madre santa?
¿Y qué oigo, madre mía?
mi padre a cazar venía
y a mi hermano Bernabé
de compañero traía.
Por qué lloras, mora guapa?
¿Por qué lloras, mora linda?
Al subir aquellos montes,
la mora llora y sufría.
En la punta de mi espada
y en el corazón metida.
Y mi honra, caballero,
¿dónde yo la metería?
La de hilo y la de holanda
en mi caballo vendría
y la demás, inferior,
río abajo la echaría.
Y mi ropa, caballero,
¿dónde yo la metería?
¿Te quieres venir conmigo
a los montes de la Oliva?
Apártate, mora guapa,
apártate, mora linda,
que va a beber mi caballo
agua clara y cristalina
Así estuvo un buen rato. Luego salió con bastante miedo. Las ramas del árbol que tocó adrede, siguieron verdes y frescas. ¡Midas era libre!

Desde entonces el rey vivió en una choza que él mismo construyó en el bosque. Y ahí murió tranquilo como el campesino más humilde.

Cuento mitológico