El elogio de los necios

El oso, la mona y el cerdo

Un oso, con que la vida
ganaba un piamontés,
la no muy bien aprendida
danza ensayaba en dos piés.
Dios te salve, reina y madre.....
Nunca traiciones la amistad sincera, pues si lo hicieras, tarde o temprano del cielo llegará el castigo.
¿Cómo podría ella, siendo un animal terrestre, sin poder volar, perseguir a uno que vuela? Tuvo que conformarse con el usual consuelo de los débiles e impotentes: maldecir desde lejos a su enemigo.
Regresó la zorra y más le dolió el no poder vengarse, que saber de la muerte de sus pequeños;
Un día que la zorra salió a buscar su comida, el águila, que estaba hambrienta cayó sobre las zarzas, se llevó a los zorruelos, y entonces ella y sus crías se regozijaron con un banquete.
El águila y la zorra. Fábula de Exopo

Un águila y una zorra que eran muy amigas decidieron vivir juntas con la idea de que eso reforzaría su amistad. Entonces el águila escogió un árbol muy elevado para poner allí sus huevos, mientras que la zorra soltó a sus hijos bajo unas zarzas sobre la tierra al pie del mismo árbol.
¡Se terminaron!

FIN
¿Qué diremos nosotros, los que hemos estado escuchando las historias? Pues diremos:
- ¡Y yo! -asintió la Lluvia.
- ¡Vamos a dejarlo! -dijo el Viento-. El Sol ha contado ya bastante. ¡Cómo me he aburrido!
El cisne le llevó un pedazo de ámbar. Y como el ámbar atrae, atrajo corazones a su casa; el ámbar es el más precioso de los inciensos. Vino un perfume como de la iglesia, de la Naturaleza de Dios. Gozaron la felicidad de la vida doméstica, el contento en la humildad, y su vida fue un verdadero rayo de sol.
-El cisne de la suerte voló por encima del profundo golfo, donde los pescadores habían tendido sus redes. El más pobre de ellos pensaba casarse, y, efectivamente, se casó.
Y el Viento sopló, mientras el Sol seguía contando:
- ¡Y aburrida! -añadió la Lluvia-. ¡Sóplame, que me reanime!