Si estamos decididos a compartir nuestra vida con un perro, sobre todo aquellas familias que nunca hayan disfrutado de esa experiencia, hemos de plantear una reunión en la que estén presentes todos los miembros del colectivo humano que viven bajo el mismo techo. La aceptación previa ha de ser unánime, de otra forma es mejor desistir y olvidar el asunto. Supuesta afirmativa esta voluntad expuesta, se deben enumerar cuidadosamente todos los factores contrarios, incomodidades y servidumbres que en nuestro ... (ver texto completo)