Vaya, pues ya hace casi tres años que me felicitó Eufra7 en el día de mi Santo, bajo esta foto del ballico alconchelero, cuyas plantas podemos verlas crecer en los cerros manchegos.
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Según he podido leer e Google, "las estrategias de manejo de praderas en cuanto a
intensidad, frecuencia y oportunidad de uso, ya sea por corte o pastoreo, tienen influencia directa sobre la composición botánica, rendimiento y calidad de las especies forrajeras. El efecto del corte depende de la cantidad y tipo de tejido removido, del estado fenológico en que se encuentra la planta y de las condiciones meteorológicas prevalecientes al momento de realizarse. El principal efecto del corte es la reducción de la tasa fotosintética del dosel, por la disminución en el
índice de área foliar. La recuperación de la pradera depende entre otros factores del tejido foliar residual, las reservas de carbohidratos y la habilidad
para movilizarlos, o de una combinación de éstos. En ballico perenne (Lolium perenne L.), las reservas de carbono y nitrógeno en las raíces y tallos contribuyen a la formación de nuevas hojas; sin embargo sólo son suficientes para dos días de rebrote. Por ello, el crecimiento depende en mayor grado del área fotosintéticamente activa, la cual incrementa progresivamente conforme se forman y crecen los nuevos tallos y hojas.
Los efectos de la intensidad y frecuencia de corte en la tasa de crecimiento del forraje y su acumulación, dependen de la duración del rebrote.
Con defoliaciones frecuentes, la pradera no alcanza el índice de área foliar óptimo y en consecuencia las plantas reciben un alto cociente de luz roja/roja
lejana + azul que resulta en la formación de plantas con hojas cortas y una alta densidad de tallos. Por el contrario, con intervalos más largos la
competencia por luz entre plantas aumenta continuamente, y cada defoliación implica un cambio en la calidad e intensidad de la luz que
intercepta, por lo que las plantas desarrollan hojas largas y una baja densidad de tallos... ... (ver texto completo)
Buenas tardes Eufra7 y muchas gracias por esa FELICITACIÓN que es perfecta, aunque aún lo sería más si la hubieses hecho doble ya que en el día de mi santo de hace 38 años nació mi primer hijo, David, que como comprenderás fue el regalo más grande que me ha hecho en mi vida.
Como ya te digo antes, MUCHAS GRACIAS Y UN BESO.
Vaya, pues ya hace casi tres años que me felicitó Eufra7 en el día de mi Santo, bajo esta foto del ballico alconchelero, cuyas plantas podemos verlas crecer en los cerros manchegos.
Aquellos dotados de razón comprenderán. Aquellos con poca razón, pueden adquirirla mediante este relato.
No existe “camino” mediante el intelecto ordinario.
El ser humano no está informado acerca de la divinidad.
Cada uno había palpado una sola parte, y todos los habían percibido erróneamente. Ninguno conocía la totalidad: el conocimiento no es compañero de los ciegos. Todos imaginaron algo, pero algo equivocado.
El hombre que había tocado la oreja dijo:
-Es una cosa grande, rugosa, ancha y gruesa, como un felpudo.
El que había palpado la trompa dijo:
-Yo conozco los hechos reales, es como un tubo hueco, horrible y destrfuctivo.
El que había tocado sus patas dijo:
-Es poderoso y firme, como un pilar.
Cuando volvieron, sus conciudadanos, impacientes, se apiñaron a su alrededor. Estaban ansiosos por saber la verdad en boca de aquellos que se hallaban errados. Les preguntaron por la forma y aspecto del elefante, y escucharon cuanto les dijeron.
La población estaba ansiosa por conocer el elefante y algunos ciegos se precipitaron a su encuentro. Como no conocían su forma y aspecto, tantearon para reunir información, palpando alguna parte de su cuerpo. Cada uno pensó que sabía algo, según la parte que alcanzó a tocar del enorme animal.
Cuento asiático

Los ciegos y la cuestión del elefante

Más allá de Ghor había una ciudad en la que todos sus habitantes eran ciegos. Cierto rey llegó un día a las proximidades de la ciudad con su cortejo y su ejército, y acampó en el desierto. Tenía un poderoso elefante, que usaba para atacar e incrementar el temor de la gente.
- ¡Quítate el sombrero, quiero ver tus orejas de burro!
El rey Midas, sorprendido, primero le cortó la cabeza al peluquero y más tarde se mató a si mismo por la vergüenza.
Pero una caña comenzó a brotar y les susurró a las otras hierbas:
-El rey Midas tiene orejas de burro. Pronto los pájaros escucharon la noticia.
Justamente pasaba por el lugar un hombre llamado Melampo, que comprendía el lenguaje de los pájaros. Melampo le contó a sus amigos y luego fue delante del rey Midas y le dijo:
Tapó el hoyo con arena, asegurándose que su secreto estaba bien enterrado y se fue aliviado.
Entonces viendo que no había nadie a su alrededor, cavó un hoyo a la vera del río Pactolus, se agachó y susurró dentro del hoyo: -El Rey Midas tiene orejas de burro.
El secreto quemaba en el pecho del peluquero, necesitaba repetirlo desesperadamente.