Pues... ¡y hablando de flores!
Voy a cerrar por un momento "el cacharrillo" y voy a asomarme a los balcones a ver cómo están las plantas. Ayer por la mañana, las flores de la buganvilla estaban preciosas.
Pues hablando de flores me da pena irme a la cama, estoy en la cocina con el ordenador y por la ventana me entra un agradable olor del Galan de Noche que tengo, esta lleno de flor y me encanta ese olorcito que entra.
Qué diferente, y que moderna, se ve la Plaza si la comparamos con aquella de mi infancia. Los balcones del Ayuntamiento y los de la Escuela son los mismos, aunque eso sí unos cuantos años más viejos. ¿O debería decir más antiguos? Más que nada, lo pregunto por el valor que para muchos de nosotros tienen....
Ya lo creo Milagros que tiene un gran valor sentimental esa plaza..... cuantos recuerdos y cuantos años nos han caído encima, nos pasa como a la plaza se nos ve mas modernas ''pero'' mas viejas jajajajajaja eso siiii divinas. Un beso guapa
¿Cuántos Cerros con sus respectivos nombres se podrán contar en Alconchel? De momento, yo cuento el Cerro Miranillo, el Cerro Mirabueno, el Cerro de la Virgen, el Cerro Castillo...
¿Hay alguien que añada alguno más? Gracias anticipadas por la ayuda, guapos.
Pues no Milagros no se me ocurre ningún cerro mas ¡te digo ¡yo solo sabia dos, de los otros ni me acordaba. Te puedes imaginar cuales son......
Buenas tardes Eufra7. Gracias por ese recibimiento que hemos tenido las tres conquenses- alconcheleras. Comenzado el llamado "Curso escolar", me he propuesto volver a escribir por esta ventana que nos ofrece el foro alconchelero, aunque solo sea para saludar. Ahora de momento, y debido a la hora que es, sólo voy a escribir este mensaje, pero prometo volver más tarde.
¡En la cocina me están reclamando! Un beso para todos
Hola buenas noches: Yo también me asomo por esta ventana de vez en cuando, me gusta leer todo ¡bueno''casi todo'' lo que contáis, ahora cuando me jubile tendre disponible un poco mas de tiempo. Saluditos para todos
Fuente: http://www. aragonesasi. com/elfos/07/l02011pw. htm
Ambos reyes y sus descendientes mantuvieron la amistad desde entonces, y se intercambiaron regalos: caballos de guerra, perros de caza, armaduras y cadenas. Y el rey Arawn dio a su amigo el nombre de Señor de Anwn para siempre.
-Prueba mayor de amistad no existe en el mundo. Agradece a los dioses haber topado entre los mortales con un verdadero amigo, y no lo pierdas; ni a él, ni tampoco a mí, si osarais enfrentarme de nuevo a la duda.
Por su parte, Arawn regresó a su reino y lo encontró como esperaba, pero cuando se reunió con su esposa esa noche, y la abrazó, y la besó, y la cubrió de caricias como antaño, no recibió ni palabras ni caricias ni besos de ella. Y cuando le preguntó por qué era así con él, ella le respondió que no hacía más que comportarse como él había hecho durante un año. Y entonces Arawn comprendió, y le contó la verdad a su esposa, y ésta se alegró, y fueron felices, y ella le dijo:
Volvió Pwyll a la carrera, y convocó a sus caballeros. Y les pidió que con sinceridad respondieran sobre cómo había gobernado él mismo durante un año. Y todos a una respondieron que nunca hubo mayor justicia, ni más dones de su mano, ni mejor suerte para tierras, animales y gentes. Y Pwyll agradeció en su interior a Arawn los favores recibidos.
-Sabía que confiaba en un buen hombre y un gran guerrero. Recupera tu físico, pues has cumplido de sobras con tu palabra, vuelve a Dyfed y ve lo que allí he hecho en este año.
Con un terrible mirada, comprendiendo que su final estaba cerca, Havgan el usurpador llamó a sus criados y éstos se lo llevaron de allí. Pwyll, todavía bajo la apariencia y pertrechado con las armaduras de Arawn, recorrió todas las tierras, castillos y señoríos, y los recuperó para Annwn. Sólo entonces volvió al bosque. Ya lo esperaba allí el verdadero Arawn, sonriendo.
-Sé con seguridad que me habría de arrepentir si tratara de terminar contigo con otro mandoble; no habrá más te digo.
-Por compasión, termina lo que empezaste, remátame y vuelve vencedor- gritó el guerrero. Pero Pwyll recordó lo que le dijó Arawn y no quiso embestir de nuevo, aunque estaba preparado:
Entonces fué Pwyll en la figura de Arawn con sus pertrechos de combate al vado del río en medio del bosque de Glyn Cuch, y allí estaba esperando Havgan, su enemigo, impresionante con su armadura negra y su lanza inmensa. Y no se lo pensaron dos veces, que tal como se vieron se calaron los yelmos, empuñaron las picas y lanzaron a galope las monturas envueltas en bardas volando al viento. El choque fue brutal. Havgan dejó caer su lanza, estaba malherido y a duras penas se mantenía en la silla:
Allí lo esperaba la mujer de Arawn, pensando que era él, y deseando, supuso, el mismo trato de todas las noches. La mujer era bella, como sólo pueden serlo las hijas de las hadas. El compromiso era gobernar un territorio, mas no mancillar sus posesiones, pensaba en su interior Pwyll, por eso se mantuvo firme, se volvió contra la pared de piedra, en silencio, sin contestar a las preguntas ni a los ruegos de la desconcertada esposa. Toda la noche la pasó así, y tras la primera noche, las siguientes, ... (ver texto completo)