Vieron mucha gente haciendo ofrendas extraordinarias. Una anciana sobre la tierra pelada y un niño delgado en los brazos gritaba: “Dios de los cielos, por favor, envíanos agua para que puedan beber nuestros hijos”.
Un día los cuatro dragones fueron volando desde el mar hasta el cielo, persiguiendo las nubes. De pronto, el dragón de color perla rugió señalando en dirección a la tierra. Los otros tres dragones se pusieron junto a él, entre las nubes, fijando su mirada hacia donde les señalaba el dragón de color perla.
LOS CUATRO DRAGONES (Cuento de CHina)

Hace muchísimos años, al principio de los tiempos, no había ríos ni lagos sobre la tierra; sólo el mar del Este, donde vivían cuatro dragones: el dragón largo, el dragón amarillo, el dragón negro, el dragón de color perla.
Y si alguien tiene la suerte de verla bailar, esa persona tendrá magia en su vida.
Si baila frente al mar, habrá abundancia de peces y mariscos.
Si baila de espaldas al mar, habrá escasez de pesca.
La Pincoya, vestida de algas, baila en la orilla.
Las noches deluna llena, son noches de promesa.
Entonces, toman los cuerpos sin vida y los llevan suavemente hasta el Caleuche, el buque fantasma habitado por los hombres que nunca abandonarán el mar.
Pero a veces, hasta ellos tres llegan tarde.
Acompañada de sus dos hermanos, la Sirena y el Pincoy, se aseguran de que los náufragos regresen a sus hogares con vida.
Cuando alguien naufraga, lo rescata la Pincoya.
Cuando hay problemas lejos de la costa, la que ayuda a encontrar el rumbo es la Pincoya.
Cuando una barca de pescadores es atrapada en una tormenta, la que apacigua los ánimos es la Pincoya.
Es un espíritu benigno.