Los remedios caseros

Son legión las recetas caseras más o menos fundamentadas que amigos y vecinos e incluso criadores caninos nos brindarán, con su mejor intención, para solucionar alguna alteración de nuestro perro. Nunca debemos experimentar estas soluciones mágicas sin consultar previamente con el veterinario que decidirá al respecto.
Periodicidad de los exámenes veterinarios

Además de las ocasiones en que la salud del perro nos obligue a acudir al facultativo existen una serie de visitas de rutina, que han de vigilar el estado sanitario del animalito. Â ¿Cómo decidir la periodicidad de las visitas? Será el propio veterinario quien aconseje y fije el calendario de exploración de rutina, en función de la edad del perro y de las eventuales vacunaciones que hayan de administrársele, pero como norma general nosotros aconsejamos una revisión cada seis meses, como mínimo, suponiendo que no exista ningún síntoma de enfermedad en el perro. ... (ver texto completo)
La obsevación minuciosa de estas pequeñas actitudes predispone al animalito a aceptar con resignación, si no de buen grado, otra próxima visita a un lugar que en su comprensión significa un ambiente extraño donde es manoseado, palpado y pinchado por una persona ajena ante la que su amo, máximo ser para él, parece sentir una extraña mezcla de temor y respeto.
a visita al veterinario

Siempre que sea posible, previa petición de hora, acudiremos con nuestro perro a las consultas procurando no alargar en las salas de espera esos tediosos y dilatados momentos que hemos de aguardar hasta que se nos recibe. Salas de espera atestadas de animales, generalmente perros, y lógicamente enfermos en la mayoría de los casos, deprimen el estado de ánimo del animal previsiblemente nervioso por las aglomeraciones y atemorizados por los quejidos de dolor de los pacientes que están siendo atendidos. Cuando no sea posible concertar la visita de forma que podamos ser atendidos prontamente habrá que solicitar un número o turno de espera y llevar al perro a pasear por las inmediaciones o dejarle descansando en el interior del automóvil. El propietario debe parecer alegre y confiado, halagando al can. Llegado nuestro turno y al entrar en la
sala de exploración saludaremos correctamente al veterinario, sujetando y tranquilizando al animal si fuese objeto de exploración. Siempre previa autorización facultativa obsequiaremos al perro con una golosina especifica a la salida del consultorio, demostrando que nos agradó su comportamiento. ... (ver texto completo)
EL VETERINARIO Y EL PERRO

El veterinario debe gozar de nuestra plena y total confianza, tener la consulta lo más próxima posible a nuestro domicilio y ser para el perro otro amigo más. Es muy frecuente que, en las consultas de las clínicas veterinarias, los animalitos quieran escaparse resistiéndose, a veces muy tenazmente, a trasponer el dintel de la puerta, pues recuerdan el lugar como algo desagradable, donde se les causó algún dolor sin distinguir que, lógicamente, era por su bienestar. Un ... (ver texto completo)
El Veterinario Y El Perro

Consultas previas y exámenes periódicos

Desde que adquirimos por vez primera un perro o cachorro e incluso antes, aunque pueda parecer absurdo, hemos de elegir el profesional titulado que vigile el estado sanitario de ese buen amigo con el que hemos decidido compartir nuestra vida.
Hasta no finalizar el trayecto, no se suministrará ningún alimento al perro, pero contrariamente se le habrá permitido beber con moderaciún en cada parada. Durante los veranos muy cálidos se viajará preferentemente por la noche y nunca se dejará al animalito encerrado en el vehículo, ni aunque nos parezca que gozará de alguna sombra
Consejos para el trayecto

Los animales poco habituados deben ser progresivamente acostumbrados a este tipo de transporte mediante viajes cortos, que supongan el preludio de un gratificante paseo por el campo. En vísperas de un recorrido considerable, el perro no debe comer durante doce horas antes de la partida y una hora antes puede dársele un comprimido contra el mareo de los utilizados en pediatría. No se circulará en circunstancias de calor sofocante y cada tres horas aproximadamente debe ... (ver texto completo)
Otro sistema muy empleado, que en nada incomoda al irracional viajero, consiste en tapizar el cofre trasero de los automóviles de tres volúmenes con esterilla autoadhesiva y adaptar a la cerradura un sistema que permite cerrar con llave el portón del maletero de forma que el confinamiento no es hermético y deja una abertura de 4 ó 5 cm, que asegura la circulación necesaria de aire sin permitir una entrada turbulenta del viento perjudicial para el viajero. La esterilla tiene por objeto permitir la estabilidad del perro en curvas o virajes, pues sin ese soporte podría resbalar y golpearse con los laterales del recinto o marearse con el movimiento del automóvil. Los modelos 'break' de tres o cinco puertas son muy indicados para separar con una reja el espacio útil dedicado a los perros. ... (ver texto completo)
EL PERRO, PASAJERO DEL AUTOMOVIL

También en este medio mecánico de transporte nos hacemos acompañar de nuestros inseparables animales. Sin embargo, la habituación a tan singular situación debe ser estudiada cuidadosamente con arreglo a las leyes de circulación rodada. Muchas personas amantes de los animales piensan que éste debe ir 'sentado' en un lugar de honor, en el asiento contiguo al conductor o sobre la tapicería trasera. Sin embargo, este cariño, mal entendido, puede provocar un gravísimo accidente en el que, infortunadamente, podrían verse implicados otros vehículos. Un movimiento brusco, la aparición de un rebaño de ganado en el horizonte o la presencia de otros animales tal vez induzca al mimado can a ladrar o abalanzarse, sin querer, sobre el conductor, dificultando la maniobra o asustándole de tal manera que se produzca el accidente. La normativa vigente en muchos países exige el aislamiento del animalito de la cabina de los pasajeros mediante una reja o verja, que puede ser desmontable, y de las que existen diferentes modelos adaptados a casi todos los automóviles de serie. Tampoco es conveniente que el perro pueda llevar la cabeza fuera de la ventanilla, en primer lugar por el riesgo evidente que esto comporta para la propia salud e integridad física del animal. ... (ver texto completo)
El Perro, Pasajero Del Automovil
Compañero de viaje

La tradicional convivencia entre los canes y los seres humanos ha evolucionado paralelamente al desarrollo industrial experimentado por las sociedades modernas. Antaño, el caballero que a lomos de su montura recorría la campiña, era acompañado en carrera por sus fieles perros. Hoy en día, la montura común ha sido desplazada por el automóvil, capaz de recorrer enormes distancias en muy poco tiempo.
Perros abandonados

Al comienzo del verano y al finalizar la temporada de caza, se producen en las inmediaciones de las grandes ciudades 'abandonos masivos' de perros que impiden a sus crueles amos el disfrute de unas vacaciones o que han dejado de ser rentables al paralizarse la actividad venatoria durante la que fielmente sirvieron a sus despiados dueños. Â ¿Cómo acabar con esta crueldad y este peligro potencial? Â ¿Qué medidas ha de tomar la sociedad y las autoridades pertinentes?... Dejemos ... (ver texto completo)
Hoy día, casi todas las compañías de seguros, ofrecen pólizas caninas, cuya cuantíá está al alcance de todas las economías cubriendo elevados riesgos potenciales. Los riesgos cubiertos varían desde los daños producidos en ropas o enseres por agresiones directas, a los producidos por siniestros de circulación originados por el perro 'asegurado' e incluso los gastos de fianza del propietario virtualmente acusado de negligencia criminal.
El seguro canino

A pesar de todas las precauciones obligatorias aconsejables puede surgir el accidente. Â ¿Sabemos las consecuencias legales que pueden derivarse de los actos de nuestro perro? En muchas ocasiones desconocemos toda esta problemática legal, pero el desconocimiento de la ley no exime su cumplimiento y podemos encontrarnos demandados y condenados a la satisfacción de elevadas sumas de dinero.
Mediante la disciplina, con una orden verbal, el amo puede 'congelar' el movimiento de su can que escapa tras algún congénere del recinto ajardinado, por donde se solaza, y la sujeción a la traílla durante el paseo por la calle impide la escapada.