Exceptuando el caso de Alejandro, y algunos conflictos bélicos aislados, todas las contiendas anteriores a la segunda guerra púnica, se habían decidido en su mayor parte, si no por completo, gracias a las tácticas de batalla. La habilidad estratégica influía solo hasta cierto punto. Los ejércitos marchaban uno contra otro, luchaban en orden paralelo, y el conquistador imponía los términos sobre su adversario.

Cualquier variación en esta regla conducía a una emboscada u otras estratagemas. Una guerra como aquélla, que se llevaba a cabo esquivando la necesidad de entrar en batalla, donde la victoria podía conseguirse mediante ataques contra las comunicaciones enemigas, maniobras de flanqueo, consecución de posiciones desde las que poder retirarse rápidamente en caso de ser atacados, no se comprendía... [sin embargo] Por primera vez en la historia de la guerra, vemos a dos generales esquivándose mutuamente, ocupando las tierras altas, marchando sobre los flancos de su rival para capturar ciudades o suministros en retaguardia, acosándose mutuamente con tácticas de guerrilla, y raramente aventurándose a presentar batalla, batalla que podría convertirse en un completo desastre; todo ello con el propósito preconcebido de colocar al oponente en desventaja estratégica... que todo aquello se produjera fue debido a las enseñanzas de Aníbal.[142] ... (ver texto completo)
Incluso los cronistas romanos le consideran un maestro militar supremo y escriben acerca de él que «no exigió jamás a otros algo que no hubiera hecho él mismo».[111] Según Polibio, «como sabio gobernante, supo contentar y someter a su gente, dándole lo que necesitaba, y ésta jamás se rebeló contra él ni se planteó ningún intento de sedición. Aunque su ejército estuviera compuesto por soldados de diversos países: africanos, españoles, ligures, galos, cartagineses, italianos y griegos, que no tenían ... (ver texto completo)
Las hazañas de Aníbal, y particularmente su victoria en Cannas, han sido estudiadas y analizadas por las academias militares del mundo entero. En la Encyclopædia Britannica de 1911, el autor del artículo dedicado a Aníbal elogia al general en estos términos:

Sobre la trascendencia del genio militar de Aníbal no pueden existir dos opiniones. El hombre que fue capaz de mantener sus conquistas en un país hostil frente a varios ejércitos poderosos y una sucesión de comandantes capaces, debe necesariamente ... (ver texto completo)
Historia militar

Varios años después de la segunda guerra púnica, mientras Aníbal era consejero político del Imperio Seléucida, Escipión el Africano fue enviado en misión diplomática por Roma a Éfeso, pero se ignora la fecha exacta de su entrevista, la cual mencionan Plutarco[134] y Apiano:

Se dice que durante uno de sus entretenimientos en el gimnasio, Escipión y Aníbal tuvieron una discusión sobre la cuestión de la competencia de los generales en presencia de numerosos espectadores, y que ... (ver texto completo)
Mundo moderno

"Aníbal" es un nombre bastante común en la actualidad, y las referencias al general son también abundantes en la cultura popular. Como ocurre en el caso de otros grandes generales de la historia, las victorias de Aníbal sobre un enemigo superior, y su constante lucha por una causa perdida, le confieren un renombre que sobrevive más allá de las fronteras de su país de origen.

Su travesía de los Alpes permanece como una de las más increíbles hazañas militares de la Antigüedad,[36] ... (ver texto completo)
Mundo antiguo

Mucho tiempo después de su muerte, el nombre de Aníbal continuó representando el fantasma de una amenaza perpetua sobre la República de Roma. Se ha escrito que enseñó a los romanos, que se proclamaban fieros descendientes de Marte, el significado del miedo.[cita requerida] Durante generaciones, las matronas romanas continuaron relatando a sus hijos cuentos terroríficos acerca del general cuando se portaban mal. Aníbal simbolizaba de tal manera el miedo que, fuera cual fuera el desastre ... (ver texto completo)
Legado

Balance paradójico

Con los cartagineses desapareció sin duda el mayor enemigo al que la República romana se había enfrentado.[20] Por tanto, el balance personal de Aníbal se traduce en un fracaso. El Mediterráneo occidental se convirtió en un «lago romano» del que Cartago quedaba apartada, mientras que Roma extendió sus dominios por el mundo griego y por Asia.

Pero, al mismo tiempo, y ahí reside la paradoja de su balance, Aníbal trató de romper —a través de sus discursos acerca de ... (ver texto completo)
Inhumación

Aurelio Víctor escribe que su cuerpo reposa en un ataúd de piedra, sobre el que es visible la inscripción: Aquí se esconde Aníbal.[23]
Entre los sitios barajados para albergar la tumba de Aníbal figura una pequeña colina cubierta de numerosos cipreses y situada en unas ruinas ubicadas cerca de Diliskelesi, lo que hoy en día es una zona industrial cerca de la ciudad turca de Libisa[117] (actual Gebze) en Kocaeli. Considerada la tumba del general, fue restaurada en el año 200 por el ... (ver texto completo)
«Soberano helenístico»

Aníbal se puso al servicio de Prusias I durante esta guerra.[115] Una de sus victorias fue a costa de Eumenes II en el mar. Se ha dicho que fue uno de los primeros en usar la guerra biológica: lanzó calderos llenos de serpientes a los barcos enemigos.[116]

Otro de sus talentos militares fue la probable fundación de la ciudad de Prusa (actual Bursa en Turquía) a petición del rey Prusias I. Esta fundación, junto con la de Artaxata en Armenia, elevaría a Aníbal al rango ... (ver texto completo)
Exilio en Asia

Aníbal comenzó su viaje por Tiro (ciudad del actual Líbano), la ciudad fundadora de Cartago. Posteriormente se dirigió a Éfeso, donde fue recibido con honores militares por el rey Antíoco III Megas de Siria,[23][36] que se preparaba para la guerra contra Roma.[26] Aníbal se percató rápidamente de que el ejército sirio no podía rivalizar con el ejército romano. Entonces, el antiguo general cartaginés aconsejó al rey equipar una flota y un cuerpo de tropas terrestres en el sur de ... (ver texto completo)
Después de Zama

Carrera política

Obligado a firmar un tratado de paz con Roma en 201 a. C.,[33] que privaba a Cartago de su antiguo imperio, Aníbal, que entonces contaba con 46 años, decidió entrar a formar parte de la vida política cartaginesa dirigiendo el partido democrático.

La ciudad estaba dividida en dos importantes corrientes ideológicas. Primero, el partido democrático, que estaba dirigido por los Bárcidas, y comprometido a continuar con las conquistas en África a expensas de los númidas. El segundo movimiento político estaba basado en la oligarquía conservadora y en la búsqueda de una prosperidad económica basada en el comercio, los impuestos portuarios, y los tributos impuestos a las ciudades subordinadas a Cartago, y agrupado en torno a Hannón el Grande. Elegido sufete en el 196 a. C.,[36] Aníbal restauró la autoridad y el poder del Estado, representando así una amenaza para los oligarcas,[14] que le acusaron de haber traicionado a su país al no tomar Roma cuando tuvo oportunidad.

Aníbal tomó una medida que lo alejó irremediablemente de los oligarcas. El viejo general legisló que la indemnización impuesta a Cartago por Roma tras la guerra no debía proceder del tesoro, sino de los oligarcas a través de impuestos extraordinarios.[28] Los oligarcas no intervinieron directamente contra el sufete sino que, siete años después de la derrota de Zama, realizaron un llamamiento a los romanos[14] que, alarmados por la nueva prosperidad de Cartago, exigieron la entrega de Aníbal con el pretexto de una relación epistolar de este último con Antíoco III.[113] Aníbal decidió voluntariamente exiliarse[20] en el 195 a. C.[26] ... (ver texto completo)
Batalla de Zama

Artículo principal: Batalla de Zama

Los romanos, dirigidos por Escipión el Africano Mayor, obtuvieron un importante éxito diplomático en el 206 a. C., garantizándose los servicios del príncipe númida Masinisa,[14] antiguo aliado de Cartago en Hispania que había entrado en un conflicto personal con Sifax, un aliado númida de Cartago. En el 204 a. C., los romanos desembarcaron en África del Norte con el objetivo de forzar a Aníbal a huir de Italia,[111] y trasladar el combate ... (ver texto completo)
Intento fallido de refuerzo desde Hispania y repliegue al Brucio

Artículo principal: Batalla de Grumento
Artículo principal: Batalla del Metauro
Artículo principal: Batalla de Ilipa
Artículo principal: Batalla de Crotona

Al año siguiente, 207 a. C., el ejército de Aníbal resultó castigado en Grumentum por el recién elegido cónsul Cayo Claudio Nerón siendo perseguido hasta Venusia (Apulia) donde de nuevo se enfrentaron con balance favorable a los romanos. Tras recibir refuerzos en Metaponto, ... (ver texto completo)
Aníbal perdía terreno progresivamente y apenas daba abasto para ir a socorrer las ofensivas que de manera simultánea y en diversos puntos le planteaban los diversos ejércitos romanos que operaban en el sur de Italia. Logró forzar la retirada del ejército consular del cónsul Tito Quincio Capitolino en el 208 a. C. del sitio de Locri (Lokroi Epizephyrioi). En relevo del ejército de Crispino en esta ciudad llegó una fuerza romana venida desde Sicilia y otra desde el Salentino. Esta última fue interceptada ... (ver texto completo)
Retroceso cartaginés en Apulia, Salentino y Lucania y fin de la guerra en Sicilia

Artículo principal: Batalla de Herdonia (210 a. C.)
Artículo principal: Batalla de Numistro
Artículo principal: Batalla de Ásculo (209 a. C.)
Artículo principal: Batalla de Caulonia
Artículo principal: Batalla de Tarento (209 a. C.)
Artículo principal: Batalla de Cartagena (209 a. C.)
Artículo principal: Primera batalla de Locri
Artículo principal: Batalla de Baecula

En el año 210 a. C., el cónsul Marcelo consiguió mediante traición que la ciudad de Salapia situada en el norte de Apulia retornase a manos romanas, al igual que las ciudades samnitas de Meles y Maronea, completando de esta forma la reconquista del Samnio. Poco después Aníbal demostró de nuevo su superioridad táctica, e infligió una severa derrota al ejército proconsular de Cneo Fulvio Centumalo en Herdonia[26] (la actual Ordona). Pese a su éxito, al ser ya la única localidad aliada púnica en el norte de Apulia, Aníbal decidió por motivos estratégicos evacuarla y destruirla, trasladando a su población a Metaponto. Antes de acabar el año comenzó a ser seguido por el ejército de Marcelo, enfrentándose a él en Numistro (Lucania) en una batalla de resultado incierto. Tras esto fue seguido hasta Apulia por Marcelo, manteniendo pequeños enfrentamientos.

A comienzos de 210 a. C. había llegado a la isla de Sicilia el nuevo cónsul Marco Valerio Levino. Tras ser licenciado el ejército de Marcelo y sustituido por uno nuevo llegado de la Galia Cisalpina, Levino logró finalmente tomar Agrigento, acabando de este modo con las fuerzas púnicas en Sicilia. Esto permitió que se liberase uno de los dos ejércitos romanos presentes en la isla que sería enviado al año siguiente al Salentino a proseguir la lucha contra Aníbal. Adicionalmente Levino reclutó un contingente de mercenarios que envió en 209 a. C. a Regio, en el suroeste de la península itálica.

Apenas iniciado el año 209 a. C. Aníbal se enfrentó de nuevo al ejército de Marcelo en Apulia en dos batallas consecutivas en los alrededores de Canusio resultando vencedor en la primera y perdiendo la segunda, tras lo que se dirigió a Caulonia (Brucio) a socorrer con éxito a una ciudad aliada cercada por el contingente mercenario romano venido de Sicilia. Pero no pudo impedir que en un magníficamente trazado plan, sus enemigos reconquistasen el Salentino con la toma de Manduria y la ciudad de Tarento en el 209 a. C., capturadas en ambos casos por el cónsul Fabio Cunctator con el ejército consular liberado de Sicilia por Levino.[26] El otro cónsul ese año, Quinto Fulvio Flaco logró reconquistar la ciudad de Volcei y otras poblaciones en el norte de Lucania (la actual Basilicata). En Hispania mientras tanto, Escipión conquistó Carthago Nova (actual Cartagena, llamada por los cartagineses Qart Hadasht) en una ofensiva relámpago[14] ... (ver texto completo)