El primado se lo concedió definitivamente el Señor a Pedro cuando, después de la resurrección, le preguntó tres veces si le amaba y le hizo el siguiente encargo: Apacienta mis corderos, apacienta mis corderos, apacienta mis
ovejas (Jn 21,15-17). Estas palabras, lo mismo que las de Mt 16,18s, se refieren inmediata y exclusivamente a
San Pedro. Los “corderos” y las “ovejas” representan todo el rebaño de
Cristo, es decir, toda la
Iglesia (cf. Jn 10). “Apacentar”, referido a hombres, significa lo mismo
... (ver texto completo)